8 septiembre 2017

Del mismo modo que es posible plantear la compra de un coche en base a necesidades directas, como sería apostar por un monovolumen en caso de tener una familia numerosa o un todoterreno para moverse por terreno rural, cada tipo de hipoteca está orientada a un tipo de cliente en particular. Hoy por hoy, en un contexto en el que las hipotecas a interés fijo han rebajado su precio permitiendo su contratación a un público más amplio, aprender a comparar los diferentes tipos es más necesario que nunca. ¿Hipoteca fija o variable?

Comprender una hipoteca variable

A la hora de comprar hipotecas, lo primero que se suele mirar es el interés que se anuncia en los escaparates de las sucursales. Resulta un aspecto indispensable de cara la elección de un préstamo, pero en ocasiones es el árbol que puede impedir que veas el bosque.

Si tu decisión a la pregunta: ¿hipoteca fija o variable? ha sido la segunda opción, para empezar, en las hipotecas variables el interés proporcionado por los anuncios está incompleto por fuerza, en tanto que se comunica bajo la fórmula de índice de referencia más diferencial (Euríbor más 1 %, por ejemplo). Para comprender realmente el acuerdo que suscribas con una hipoteca con el interés referenciado, debes de prever tanto el mejor de los escenarios como el peor.

En el mejor de los casos, el actual, el Euríbor (el índice más usado en España) atraviesa un período de mínimos históricos, con una cotización de menos 0,156 %, lo que da lugar a unas cuotas muy asequibles. Ahora bien, no hace falta nada más que echar la vista atrás hasta su máximo histórico de julio de 2008, con una cotización del 5,39 % para ver el impacto que una subida de los tipos puede tener en la economía doméstica de miles de familias.

Para muestra un botón. Sobre una hipoteca media de 125.000 euros a 20 años, con un diferencial del 1 %, las cuotas actuales con el mínimo Euríbor citado más arriba resultan de 679,45 euros. Sin embargo, con el Euríbor en máximos, la misma hipoteca supondría un coste mensual de 1.108,67 euros, algo que puede poner en peligro nuestras finanzas personales.

Problemas de contratar una hipoteca fija

Ya conoces el lado negativo de las hipotecas variables: la exposición de los usuarios a los tipos de interés. Este es precisamente el escollo que se evita con una hipoteca fija. Al no tener un índice de referencia dentro del interés, podemos conocer cuánto vamos a pagar durante toda la vida de la hipoteca. Ahora bien, esto tiene un coste.

La tranquilidad que contratamos con nuestro préstamo a interés fijo se abona con unos intereses medios que son superiores a los que puede arrojar una hipoteca variable.

Otro punto a tener en cuenta a la hora de suscribir una hipoteca fija es que el plazo tiene una incidencia directa en el interés asignado: a mayor plazo, mayor es el tipo de interés. El problema que esto supone para el cliente es que, a diferencia de la hipoteca variable, elegir un plazo más largo (de cara a que la cuota mensual sea menor) no resultará necesariamente en una cuota menos abultada o significativamente más pequeña, sino en un tipo de salida superior y más intereses pagados en total.

Finalmente, las hipotecas fijas suelen tener más comisiones y de mayor importe. Por ejemplo destaca la comisión por riesgo de tipo de interés, que se cobra cuando se acomete una amortización anticipada o una subrogación. Esta comisión no está regulada por la ley y puede llegar a alcanzar hasta un 5 %, además de sumarse a la que podría igualmente existir por subrogación o amortización parcial o total.

¿Hipoteca fija o variable? Decídete con estas claves

Entonces, ¿cómo puedo decidirme?

Hemos visto que la hipoteca variable puede dejarnos expuestos a una crecida de cuotas significativa. Frente a esto, a pesar de que el tipo fijo nos proteja de las idas y venidas de los índices de referencia, es un producto más caro en conjunto.

Apostar por el tipo variable resulta conveniente para perfiles más modestos

En estos casos es recomendable elegir un plazo largo que permita disfrutar de unas cuotas de hipoteca asequibles. Esto deja la puerta abierta también a realizar amortizaciones anticipadas (conviene asegurarse en este caso de que nuestro crédito no tenga comisión de amortización total o parcial), que nos permitirán recortar el coste total de la operación.

La opción variable es recomendable, por otra parte, si piensas que la economía aún tardará bastante en recuperarse, permitiendo un Euríbor bajo que se traduzca en cuotas baratas.

Decidirse por una hipoteca fija debería ser tu opción si cuentas con algo más de recursos

Si te puedes permitir pagar un poco más por la tranquilidad de conocer siempre lo que te costará tu hipoteca. Es especialmente recomendable si piensas que la economía se recuperará pronto, dando lugar a una subida de los tipos de interés.

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