15 septiembre 2015

Es el índice de referencia utilizado desde 1999 para calcular la cuota de más del 90% de las hipotecas en España.  El Euríbor representa el interés que se aplica a las operaciones entre los principales bancos europeos.

 

Relación con las hipotecas

El 90% de las hipotecas españolas no son a interés fijo sino a interés variable, por lo que dependen de este índice. Mantienen una estrecha relación, de manera que, si el Euríbor sube, el interés sube y los hipotecados pagan más al mes y, si el Euríbor baja, el interés baja y pagan menos.

Es un interés que se diferencia según el plazo al que se presta el dinero. En España, el más común suele ser el Euríbor a 12 meses. Por lo que la cuota no varía todos los meses, sino que suele establecerse una revisión semestral o anual para recalcular la cuota de la hipoteca. Este valor se consigue sumando a la media mensual un diferencial pactado entre el cliente y la entidad.

 

¿Cuál es el valor actual del Euríbor?

El índice alcanzó su valor máximo en septiembre de 2008 con un 5,38%. En épocas de auge económico, los tipos de interés suelen subir, mientras que durante una etapa de crisis suele ocurrir lo contrario. Por eso, después de 13 meses de descenso con una sola subida hasta el 0,167 durante julio 2015, agosto tiene el honor de ser el mes en el que el Euríbor presentó su valor mínimo histórico, 0,161%.

Los expertos prevén que de momento seguiremos unos cuantos meses más con el Euríbor en mínimos. El entorno de estabilidad económica que se respira en Europa está siendo clave para ayudar a mantener este índice tan bajo.

 

Es un riesgo, no un problema

A medida que los precios de las viviendas bajan, por la consolidación de la recuperación económica, las hipotecas aumentan porque cada vez más personas deciden firmar un préstamo variable a largo plazo.

A pesar del intento de las entidades bancarias de impulsar los préstamos fijos para proporcionar más seguridad a sus clientes, más del 90% de las hipotecas en España siguen siendo variables.

Además, la caída generalizada de los precios de los inmuebles, junto con el bajo valor del Euríbor, han hecho que la contratación de hipotecas haya aumentado un 29% en tasa interanual según el Instituto Nacional de Estadística. El actual Euríbor y los atractivos diferenciales que ofrecen las entidades bancarias han hecho que los consumidores estén más predispuestos a contratar una hipoteca. La cuota mensual resultante es menor que el alquiler que se debería pagar por una vivienda similar, pero hay que ser conscientes de que esa ventaja que anima a firmar préstamos a largo plazo puede convertirse en un riesgo. ¿Por qué?

En primer lugar no hay que olvidar que, desde que el Euríbor es utilizado como índice de referencia, su media histórica está en el 2,593%. Eso significa que, aunque a corto plazo no vuelva a esos valores, si lo hará a medio-largo plazo. Según el INE, la media vida de las hipotecas está en 21 años, por lo que podemos afirmar con seguridad que las subidas que se producirán nos afectarán.

Por otro lado, los expertos señalan que el pago mensual de la cuota hipotecaria no debe suponer más del 35% de los ingresos netos. Para todas aquellas personas cuya cuota ya se encuentre cerca de ese valor, el aumento del Euríbor supondrá una grave dificultad a la hora de asumir la hipoteca.

A esto hay que sumarle que, después de que los tribunales las pusieran en entredicho, la banca ha dejado de ofertar las cláusulas suelo y con ellas han desaparecido las clausulas techo, que protegían ante eventuales subidas del indicador.

Por eso, antes de contratar una hipoteca, debes pensar en todos los condicionantes y asegurarte de que podrás hacerle frente a largo plazo. La prudencia es la virtud más importante en estos casos.

 

Artículo de María Petrache, ofrecido por iAhorro

 

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