31 marzo 2016

La flexibilidad de devolución es uno de los anzuelos que utilizan las entidades financieras para atraer a los solicitantes de préstamos y superar a sus competidoras. Muchos bancos ofrecen la posibilidad de devolver un crédito en cuotas de bajo importe, de no pagar absolutamente nada durante un tiempo o de financiar el coste de las comisiones, entre otras ventajas. ¿El objetivo? Permitir reembolsar el dinero prestado de manera más cómoda. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que en el caso de los préstamos, la comodidad puede salir muy cara.

Desde el comparador de préstamos HelpMyCash.com avisan que reducir el importe de las cuotas para devolver un crédito cómodamente siempre implica tener que pagar de más. Normalmente, las entidades ofrecen tres métodos para reducir la cuantía de las mensualidades: alargar el plazo de reembolso, solicitar un período de carencia y financiar el coste de las comisiones (si las hay). ¡Te las mostramos en detalle!

Plazo de amortización: cuando pagar menos es pagar más

Un plazo de devolución más largo puede reducir significativamente el importe de las cuotas de un crédito, pero a la larga lo encarece, ya que se devengan intereses durante más tiempo. Por ejemplo, si se amortiza en siete años un préstamo de 10.000 € al 10 % TAE, la mensualidad sería de 166,01 euros y habría que devolver un total de 13.945,06 €. En cambio, si ese mismo crédito se devuelve en cinco años, el importe de las cuotas sería mayor (212,47 euros), pero la cantidad de dinero que habría que reembolsar al banco será significativamente más baja: 12.748,52 euros.

Préstamos bancarios costes

La carencia, una opción tan útil como costosa

Muchas entidades ofrecen la posibilidad de no pagar la totalidad (carencia total) o una fracción (carencia parcial) del importe de las cuotas de un préstamo durante un tiempo determinado. Esta opción es especialmente útil para aquellas personas que saben que no dispondrán de los ingresos suficientes para poder pagar las mensualidades durante unos meses o años, pero pedir una carencia siempre encarecerá el precio de un préstamo.

Imagina un préstamo de 10.000 € al 10 % TAE con un plazo de reembolso de cinco años y un período de carencia de dos años. ¿Cuánto habría que pagar de más?

  • Si se pidiese una carencia parcial, durante dos años habría que pagar una cuota de 83,33 €, pero pasado el período de carencia, el importe de la mensualidad subiría hasta los 322,67 € y, en total, habría que reembolsar 13.616,11 € a la entidad.
  • En cambio, si se pidiese una carencia total, durante dos años no se tendría que pagar ni un euro, pero pasado ese tiempo habría que pagar una mensualidad de 393,79 € para un total de 14.176,27 €.

Las comisiones, mejor pagarlas de golpe que financiarlas

Otros bancos ofrecen la dudosa ventaja de financiar el coste de su comisión de apertura o de estudio para no tener que pagarla de golpe. Lógicamente, si el importe de la comisión se une al monto del préstamo, se devengarán más intereses, puesto que se aplicarán sobre una cantidad mayor. Por tanto, financiar la comisión siempre saldrá más caro que pagarla de golpe en la primera cuota.

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