15 marzo 2019

Determinar el precio adecuado para una vivienda no es una tarea sencilla, ni siquiera en el sector del lujo más exclusivo. Es lo que ocurre con la que hasta ahora era la mansión más cara de Estados Unidos, a la que acaban de rebajarle 100 millones de dólares tras dos años en busca de comprador. El precio se queda ahora en 150 millones de dólares, algo más de 132 millones de euros.

 

 

La casa está situada en la selecta zona de Bel Air, en Los Ángeles, tiene cuatro plantas y casi tantas extravagancias como metros cuadrados. En total hay doce habitaciones, dos de ellas tipo suite, 21 cuartos de baños, tres cocinas de tipo profesional, cinco bares y un spa con sala de masajes. Todo sobre una superficie construida de más de 3.500 metros cuadrados a los que hay que sumar otros 1.500 en terrazas exteriores, y vistas panorámicas a la ciudad de Los Ángeles y al océano.

 

 

La mansión cuenta, como muchas casas de este tipo, con helipuerto privado y una piscina de 25 metros de longitud. Pero además incluye diferentes extras que la convierten en todo un centro de ocio: un cine interior con cuarenta butacas reclinables de cuero y otra sala de proyecciones en el exterior, una bolera diseñada por la marca Louis Vuitton, una sala de juegos con cuatro futbolines de diseño y toda una pared con dispensadores gigantes de caramelos. Muchas otras paredes están forradas con diversas obras de arte, más de un centenar en total.

Hay más: dos bodegas con la última tecnología para la conservación de vino y champagne, y cuyo stock está incluido en el precio y un gran espacio en el sótano que alberga una colección de vehículos antiguos. Definitivamente, una mansión fuera del alcance de la mayoría de los bolsillos.

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