14 julio 2017

Ante tus ojos, la mansión más cara de los Estados Unidos de América. Su dueño no es ni Justin Bieber, ni un famoso de Hollywood, ni siquiera Donald Trump. Descubre cómo es ésta propiedad situada en Bel Air (California), valorada en 250 millones de euros.


Doce habitaciones, veintiún cuartos de baño, tres cocinas, seis salones, un cuarto de masaje, un spa, una sala fitness, dos bodegas de vino y champán, una sala de cine doméstico y una piscina de 25 metros cuadrados. Es decir, el metro cuadrado de piscina tiene un precio de 10 millones de dólares.

Estados Unidos estrena nueva mansión más cara por valor de 250 millones de dólares.

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

 

Seguro que prefieres una pista de fútbol 7 antes que esta sala de bolos en la mansión más cara de Estados Unidos.

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

Si bien es cierto que la comodidad de los veintiún cuartos de baño es indiscutible, ¿para qué quieres una sala de fitness si tienes el gimnasio enfrente de casa y no vas porque te da pereza? O una bodega de champán, si en España somos mucho más de sidra y cava. Y claro está que la sala de cine doméstico nada tiene que hacer contra esa posición fetal que coges mientras ves Netflix en la pantalla de tu ordenador.

La casa más cara de Estados Unidos tiene un discreto salón.

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

El precio de partida de ésta supercasa es de 250 millones de euros, pero según asegura su vendedor, ideólogo y, por supuesto, millonario propietario, Bruce Makowsky, se aceptan ofertas. Así que, todavía estás a tiempo de lanzar tu puja.

No negaremos que las vistas de la casa más cara de Estados Unidos no son malas.

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

Según explica Makowsky, buscaba “redefinir” el concepto de hogar, romper moldes y crear un estilo de vida”. Para hacer realidad todos sus deseos, además de la propiedad, incluye: un servicio de siete personas durante un periodo de dos años, una colección de coches clásicos valorada en 30 millones de dólares, diez motos, una cámara Leica gigante, obras de arte y un nada discreto mobiliario diseñado por Roberto Cavalli.

¿Necesitarán en la casa más cara de Estados Unidos un guía cuando cae la noche?

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

Nuestra parte favorita de la casa, además de la piscina, porque en verano siempre se agradece es la sala de juegos, que cuenta con numerosos futbolines (¿no bastaba con uno?) y lo más importante, con una pared ‘adornada’ con tubos de golosinas.

La sala de cine de la casa más cara de Estados Unidos, también tiene fila de los mancos.

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

Una casa sólo apta para Roberto Carlos porque con un millón de amigos es difícil saber dónde celebrar los cumpleaños, por lo demás, ¿puede resultar práctica tenerte que poner las zapatillas de correr para llegar desde tu habitación al garaje? ¿No, no?

La casa más cara de Estados Unidos incluye, además de batidora y secadora, una colección de coches históricos.

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

 

Sólo por ésta pared, merece la pena comprar la casa más cara de Estados Unidos.

Foto: Bruce Makowsky / BAM Luxury Development

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