4 marzo 2019

Que las casas no son iguales en todas las culturas es evidente. Y más allá de los diversos estilos arquitectónicos, existen también diferencias en lo pequeños detalles que suelen sorprender cuando se ven por primera vez. Estas son algunas de las cosas de las casas de otros países que no son como esperabas.

 

 

Zapatos fuera

Entrar en casa con los zapatos de la calle es impensable en muchos países. Por eso tienen un espacio en el recibidor para dejarlos, seas residente o invitado. En muchos casos suelen ir descalzos por dentro de la casa, sobre suelo de madera o con moqueta. En Japón, sin embargo, llevan el tema aún más lejos y pueden tener zapatos diferentes para distintos espacios: hay zapatos para dentro del colegio, para el gimnasio, el templo, en algunos restaurantes e incluso para entrar al baño dentro de la propia vivienda.

 

 

Que entre la luz

Aquí nos cuesta imaginar una vivienda sin persianas ni cortinas, pero en otros países lo habitual es que no haya. Es lo que ocurre en la mayor parte del centro de Europa o en Nueva York, por ejemplo. La explicación se basa, en parte, por el deseo de aprovechar al máximo las horas de luz, pero también parece estar relacionada con una menor necesidad de ocultarse de las miradas ajenas.

 

 

No todos los baños son iguales

El espacio para la higiene personal es un lugar básico de la casa y también presenta diferencias según los países. Si aquí lo más habitual es que esté en una sola estancia, en otros países europeos suele estar el inodoro en un espacio y el resto de elementos en otro.

El bidé es prácticamente desconocido en el centro y el norte de Europa, pero sí que está presente en Argentina y Uruguay y en algunas partes de Asia. En Japón lo llevan al extremo y está incorporado en el mismo inodoro, con diversos chorros y funciones con agua templada, secador o calentador de asiento.  

 

 

Diferentes tipos de duchas

En Estados Unidos es habitual que la ducha salga directamente de la pared, sin mango flexible. Y en el Reino Unido tradicionalmente hay dos grifos en el lavabo: uno para el agua caliente y otro para el agua fría, sin posibilidad de mezclarlas para conseguir la temperatura adecuada. El origen de esta peculiar disposición se remonta a cuando el agua caliente provenía de un depósito propio en lo alto de cada edificio. En muchos baños británicos, además, tampoco hay interruptor de la luz, sino que se enciende tirando de una cadenita que sale del techo.

 

 

Cuestión de alturas

En Estados Unidos no tienen planta baja: la que está a ras de calle es ya el primer piso. Una diferencia considerable con algunos países centroeuropeos o con la ciudad de Barcelona, donde el primero puede ser el tercero en altura real: hay planta baja, entresuelo, principal y a partir de ahí ya se cuenta con números.

En algunos países en los que se cree que el número 13 trae mala suerte, no existe piso con ese número. Es lo que ocurre en Estados Unidos, por ejemplo, tanto en hoteles y edificios de oficinas como en bloques de apartamentos. Normalmente saltan del 12 al 14 y, en grandes rascacielos, a veces dedican esa planta a maquinaria del edificio.

 

 

Alquiler sin amueblar, de manera literal

En Alemania, el alquiler de un piso suele ser sin amueblar, en ninguna de las estancias, ni siquiera en la cocina. No solo no hay electrodomésticos: no hay nada. Ni fregadero, ni encimera, solo las conexiones para instalarlo desde cero. El nuevo inquilino puede recomprar lo que tuviera el anterior residente, o bien encargarlo todo a medida. En algunos casos es posible que haga falta incluso poner el parqué o papel en las paredes, requerido antes de pintar.

Alquilar un apartamento en algunas ciudades es toda una odisea. En Nueva York, por ejemplo, hay que demostrar que se tienen unos ingresos anuales de al menos 40 veces el precio del alquiler o estar dispuesto a pagar bastante más de depósito. Los apartamentos se alquilan siempre pintados de blanco y hay que devolverlos con el mismo color; en caso contrario, se pierde la fianza.

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