7 julio 2020

La crisis producida por la propagación del coronavirus ha dejado muchas secuelas y ha instaurado cambios en comportamientos y tendencias. Uno de ellos, producto de la necesidad de asegurarse bienestar y comodidad en el marco de un potencial confinamiento futuro, ha sido las características principales que los nuevos compradores buscan en una vivienda. El 80% de los nuevos compradores de vivienda exigen como un “must” o “imprescindible” que cuente con terraza o balcón; mientras que se ha detectado un incremento en un 25% más que antes de búsqueda de viviendas unifamiliares o con zonas ajardinadas.

“La COVID-19 no sólo ha tenido secuelas en el tránsito de las operaciones realizadas o en el índice de los precios del mercado. Una de las consecuencias más destacadas que se está detectando de manera incuestionable, y que todos los sondeos ratifican es la de que se ha producido un importante incremento en el interés de los clientes hacia viviendas que ofrezcan espacios habitables al aire libre y superficies de recreo ajardinadas”, afirma Lola Alcover, secretaria del Consejo General de los Colegios Oficiales de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de España. En efecto, puntualiza Alcover, “el 80% exige terraza o balcón y un 25% más que antes busca vivienda con zonas ajardinadas”.

Este cambio se produce después de que la población haya tenido que experimentar un confinamiento que, a su vez, ha impuesto nuevas pautas de vida. “Nuestro hogar se ha convertido en el eje central alrededor del cual hemos tenido que desarrollar todas las actividades y esto ha supuesto someterlo a una auténtica valoración de las prestaciones que realmente nos ofrece y de las carencias de las que adolece, lo cual, sin duda, se ha de ver reflejado en el momento de buscar una nueva vivienda”, indica Alcover.

Cambios en la demanda

También se ha identificado que la demanda por parte de los compradores se inclina en la búsqueda de viviendas unifamiliares en parcela-jardín individual, así como inmuebles integrados en propiedad horizontal que posean áreas verdes para esparcimiento común.

En todo caso, y como denominador común de requisito mínimo imprescindible, se demanda, cuando menos, que “la vivienda buscada disponga de terrazas o balcones”, puntualiza Alcover y comenta: “El acristalamiento de estas partes del inmueble, en otro tiempo tan de moda, se ha convertido ahora en un punto en contra a la hora de valorar la finca”.

En esa misma línea, también se ha registrado una búsqueda de inmuebles que oferten prestaciones que antes del confinamiento no resultaban tan prioritarias, y se solicita el que éstos “cuenten con una zona extra en la que poder ubicar un área de trabajo o en la que instalar un lugar destinado a actividades físicas y deportivas, a modo de pequeño gimnasio”, explica la secretaria del Consejo.

Por último, subrayando otro aspecto que, aunque ya venía teniendo un tirón creciente en los últimos años, se ha reafirmado de forma indiscutible, despunta la exigencia de que la vivienda tenga un buen rendimiento en eficiencia energética y un buen aislamiento acústico.

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