17 julio 2018

Conseguir el mejor precio en la compra de una vivienda es el objetivo de todos aquellos que buscan un nuevo hogar. Lo cierto es que no hay secretos, pero sí algunos aspectos que, bien analizados, pueden ayudar a negociar un mejor precio:

Estudio del precio de la vivienda en la zona

Una vez que tengas clara la vivienda en la que gustaría vivir, debes hacer un análisis sobre el precio de la zona usando inmuebles de características lo más parecidas posible. De esta forma comprobarás si la vivienda está o no en precio de mercado.

No proporciones de demasiada información

En una primera visita, y por mucho que te guste la vivienda, evita demostrarlo. Lo aconsejable es aprovechar ese tiempo para establecer las posibilidades de negociación: cuánto lleva en venta, por qué se vende el piso, cuánta gente lo ha visto, cuántas segundas visitas ha recibido, si ha habido alguna oferta…

Haz una oferta lógica

Si lo tienes claro, pasa a la oferta. Pero recuerda, una cosa es negociar, otra regatear y otra ofender. Es necesario argumentar el por qué, y para ello es bueno conocer el mercado y tener capacidad financiera. Poner el foco en los defectos –pero sin molestar– y valorar también las necesidades de inversión. Comprobar si el edificio y el piso necesitan obras o si se prevén derramas. Si el piso te interesa, esto te puede ayudar a bajar el precio.

Comprueba cuánto tiempo lleva la vivienda en venta

El factor psicológico juega un papel muy importante –especialmente en las viviendas de segunda mano–, por eso hay que comprobar si urge la venta y a qué se debe: falta de liquidez, herencia u otros motivos. En estos casos suele ser más fácil conseguir una rebaja en el precio. La procedencia del inmueble se puede ver en el Registro de la Propiedad.

comprar una vivienda

Demuestra que puedes comprar la vivienda

Un factor que ayuda a la hora de negociar el precio es demostrar solvencia económica, que se tiene hipoteca preconcedida o que es posible pagar buena parte al contado. Esto proporciona seguridad al vendedor, que igual prefiere bajar precio y evitarse problemas con otro comprador que no pueda conseguir la hipoteca.

Sé flexible con los plazos de entrega

Ten en cuenta las necesidades temporales del vendedor. Mucha gente al cambiarse de casa quiere vender una y comprar otra a la vez. Es decir, cuadrar ambas operaciones para disminuir riesgos e hipotecas o también para reformar la nueva casa antes de entrar. Por todo esto, considera (si la situación lo permite) la posibilidad de dar al vendedor un plazo en la entrega de la casa tras la venta a cambio de un descuento.

Insiste, sé paciente y ágil en la negociación

Si han rechazado la primera oferta, no tires la toalla; la oportunidad puede llegar en cualquier momento. También puede suceder que la vivienda que te gusta tenga un precio inicial elevado. Si es así, no la pierdas de vista, porque su precio podría ir ajustándose. Y es que si un propietario comprueba que no recibe ninguna oferta, puede ser que esté pidiendo un precio por encima del mercado y, tarde o temprano, tendrá que rebajarlo. Si eso ocurre, en ese momento debes ser muy ágil en la negociación.

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