21 febrero 2014

A la hora de poner en venta una vivienda, muchos piensan que no importa poner un precio más elevado porque siempre hay tiempo para bajarlo, pero lo cierto es que en un mercado lleno de competencia cuyos precios van a la baja, conviene ajustar el valor adecuado desde el principio. Para evitar caer en la tentación de muchos vendedores de poner precios demasiado altos al principio, mostramos a continuación algunos de los problemas que supone el sobreprecio.

No despertar interés de la compra-venta de la vivienda

Los compradores actuales están bien informados sobre el mercado inmobiliario actual. Si la vivienda en venta es demasiado cara en comparación con el resto de la zona, la gran mayoría ni se molestará en saber más sobre el inmueble y mucho menos en hacer una oferta para negociar.

Perder competitividad en la venta de pisos

El sobreprecio de una vivienda siempre beneficiará a la competencia, ya que si el precio que se pone es demasiado alto, hará que el resto de pisos con similares características parezcan gangas.

Estancamiento en la venta

Cuanto más tiempo pase la vivienda en el mercado, más probable será que se quede aislada y pierda interés para los posibles compradores. Hay muchas viviendas que parecen condenadas a la venta perpetua. ¿Qué defectos tiene para que se produzca ese estancamiento?

Negociaciones más difíciles

Los compradores que se interesen por la vivienda intentarán negociar con más ahínco al ver que el inmueble lleva mucho tiempo en venta y su precio está muy por encima del resto de viviendas similares.

Perder la oportunidad de la venta

Poner un precio muy alto supone perder muchas oportunidades de encontrar posibles compradores interesados, ya que la mayoría no se molestará, siquiera, en ir ver la vivienda al considerarla en un rango de precios superior al que desean.

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