25 junio 2014

El precio de la vivienda podría caer entre un 5% y un 7% anual durante los próximos tres años, lo que supondría un descenso acumulado del 21% adicional al ajuste ya sufrido por el sector. Así lo ha puesto de manifiesto el presidente de RR Acuña y Asociados, Fernando Rodríguez y Rodríguez de Acuña, en la presentación del ‘Anuario Estadístico del Mercado Inmobiliario Español 2014‘ de la consultora.

Según ha indicado, en el mercado inmobiliario «vende el que vende más barato» y con un ‘stock’ acumulado de más de 1,7 millones de viviendas, los precios sólo pueden ir a la baja. Existen excepciones en mercados en los que el excedente se absorberá previsiblemente en 2 o 3 años, como es el caso de Madrid o las zonas de costa de Alicante y Málaga, si bien, tampoco allí existen condiciones suficientes para esperar un gran repunte de precios a partir de 2017.

En términos generales, el informe señala que los bancos aún cuentan con unas 400.000 viviendas -el 23% del ‘stock’-, lo que les debería empujar a venderlas con descuentos. Al mismo tiempo existe una sobreoferta de las crecientes herencias, en línea con el progresivo envejecimiento de la población, que también hará cerrar ventas primando la rapidez al precio.

En cuanto a la demanda, la situación hace pensar en una recuperación lenta del empleo, a tasas inferiores al 2%, con un mayor peso del contrato temporal y a tiempo parcial, y con salarios cada vez más bajos, por lo que no se espera un gran aumento de las transacciones.

Además, la consultora cree la entidad estima que «el mercado va a ir mejor porque poco a poco va fluyendo el crédito», aunque de momento sólo fluye a los segmentos más solventes y asegura también que la demanda por parte de extranjeros no residentes «no es decisiva».

Así pues, aunque Acuña y Asociados ve un «cambio de tendencia» en el mercado inmobiliario y en 2014 se empezarán a encauzar ciertos desequilibrios, se cree que este año todavía se verá una reducción «muy lenta» del ‘stock’ y, por tanto, una recuperación a largo plazo.

Así, el informe espera que las compras pasen de las 228.000 viviendas netas vendidas en 2013 hasta las 332.000 operaciones en 2016. Se prevé un ligero incremento de las casas terminadas, un descenso de las adjudicaciones y las daciones en pago y un repunte de las herencias. De esta forma, durante estos tres años, el ‘stock’ se reducirá en 155.000 viviendas, sobre un 9%, hasta las 1.572.000 viviendas. Un ‘stock’ que, según la entidad, no se absorberá de media hasta 2022, aunque en algunas zonas persistirá hasta 2025 o tal vez no se elimine nunca, al tratarse de regiones con una población en retroceso.

Por otro lado, desde Acuña y Asociados hablan de «daños colaterales» en el proceso de absorción. Por ejemplo, allí donde no se reduzca el suelo éste «no va a valer nada». Tomando como fuente el Registro Mercantil, el informe señala que un 30% de las promotoras inmobiliarias, alrededor de 9.000 que son el 30% del crédito concedido por las entidades y la Sareb, se encuentran en situación de disolución. Esta desaparición supondría a medio plazo «un avalancha de traspaso de activos inmobiliarios sobre el sector bancario, que forzaría aún más las ventas a la baja por parte de las entidades de crédito”.

 

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