19 septiembre 2013

El sector inmobiliario se mueve a pesar de la convalecencia de la construcción, y lo hace en el apartado de trato hacia el cliente, tradicionalmente muy conservador y orientado a los intereses de la agencia inmobiliaria. En palabras de Enric Jiménez Gragera, CEO y fundador de SomRIE Personal Shopper S.L.: «El comprador es el que paga toda la inversión, sin embargo, ha sido el menos valorado, especialmente en estos últimos años».

Y es que desde el estallido de la crisis, el comprador se sabe el rey del mercado porque percibe que sin su concurrencia y la del banco, no habría venta ni alquiler. No obstante, a pesar de vivir rodeado de una vasta e interesante oferta, encontrar el hogar o negocio ideal dentro o fuera de las fronteras, puede convertirse en una auténtica quimera. Este cambio de paradigma lo detectaron ya en 2010 profesionales como Enric Jiménez, que lleva más de 20 años de andadura en el sector y conoce cuáles son sus vicios ocultos.

¿Qué es un personal shopper inmobiliario?

En plena crisis, cuando todo el mundo veía una locura emprender algo relacionado con el sector inmobiliario, empezaron a operar agentes o consultores inmobiliarios con experiencia que compartían filosofía con un personal shopper o un personal trainer. Es decir, trabajar para un cliente de forma individualizada para ahorrarle tiempo, disgustos y defender sus intereses.

Personal shopper inmobiliario

 

Se les aplicó el cargo de «personal shopper inmobiliario» y desde entonces se les define como profesionales que representan al cliente y negocian por él en cualquier operación de compraventa. El perfil de estos agentes ha ido ampliándose desde que empezaran a aparecer: desde arquitectos, por sus conocimientos técnicos y legales, hasta agencias inmobiliarias o empresas que prestan servicios específicos de agente inmobiliario personal.

Una salida para las agencias inmobiliarias

Para algunos de ellos ha supuesto una salida a la crisis del sector, como las agencias inmobiliarias, que se han visto conducidas a reinventarse para adaptarse al mercado y a las nuevas demandas de los compradores. Sin embargo, para otros ha sido una evolución natural tomada por convicción. Es el caso de la empresa SomRIE, que nació para mejorar y evolucionar el concepto de personal shopper inmobiliario. ¿El objetivo? «Posicionarse del lado del cliente en la adquisición de cualquier activo inmobiliario (vivienda o espacio de negocio), buscando, encontrando, negociando y cerrando siempre la mejor opción para él», indica Enric Jiménez.

Respecto al futuro, Enric Jiménez lo ve claro. Opina que en diez años la mitad de las empresas que presten servicios relacionados con la actividad inmobiliaria, la asesoría y la consultoría, se enfocarán en un 50 % en dar un mejor servicio al cliente y el otro 50 % aún seguirán representando los intereses de la parte vendedora.

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