5 diciembre 2017

¿Sigue siendo la vivienda una inversión segura? La respuesta es sí, ya que adquirir un piso y alquilarlo es, por ejemplo, 4,2 veces más rentable que invertir en bonos del Estado. No obstante, antes de tomar cualquier decisión, es conveniente analizar bien la situación para evitar errores.

Echando un vistazo al mercado actual se puede ver que el alquiler se encuentra en pleno auge y la rentabilidad está subiendo, especialmente en las grandes ciudades. Por otro lado, comprar una vivienda es más barato que hace diez años (seguimos con precios asequibles, aunque todavía lejos de los pasados). Todo esto indica que se puede conseguir una buena rentabilidad por el alquiler. Y si la idea es venderlo posteriormente, eligiendo bien la zona se podría lograr también una buena plusvalía.

Dicho esto, no todo vale a la hora de comprar. Antes de nada, es necesario hacer números y ver de qué disponibilidad de ahorro y de ingresos se dispone para luego decidir la vía que mejor satisfaga las necesidades: pago a plazos, adaptado a los ingresos, que sirva para ahorrar, que se compre con intereses bajos… En definitiva, ver la rentabilidad y las perspectivas de futuro.

En este sentido, se hace necesario no dejarse llevar y hacer un pequeño análisis financiero antes de empezar. Una vez esté todo claro, se podrá comenzar la búsqueda. Eso sí, hay ciertos factores a tener en cuenta:

Comprar para vender o alquilar

La ubicación es fundamental

Los pisos en el centro de las ciudades, en buenas zonas consolidadas, con buenas comunicaciones y servicios, siempre se alquilarán mejor que los que se encuentran en zonas aisladas o problemáticas. También es interesante estar cerca de los grandes centros de negocios o las grandes empresas. Estas zonas tendrán siempre demanda y por lo tanto, el alquiler será siempre una buena opción.

Además, es importante valorar también las zonas cercanas a centros universitarios y tener mucho cuidado con las zonas conflictivas. La rentabilidad puede ser mayor, pero el riesgo también, e igual no se tiene la capacidad suficiente para afrontarlo.

El estado de la vivienda

Puede comprarse para reformar (siempre será más barato), pero es necesario que el precio de adquisición sea lo suficientemente bajo y que la reforma resulte asequible. El objetivo es obtener la rentabilidad deseada. Si se adquiere ya reformado, para que el alquiler sea rentable es recomendable que la vivienda esté en buen estado y, si se entrega con muebles, que sean asépticos.

No hay que olvidarse tampoco del ascensor y del garaje, pues siempre añaden valor a la vivienda tanto en una venta como en un alquiler.

¿Qué tipo de vivienda comprar para alquilar o vender?

Lo cierto es que todo depende del objetivo. Para viviendas 1 y 2 dormitorios, el target suele ser más temporal, mientras que las de 3 y 4 dirigidas a un público más permanente (y también más escaso). Actualmente, las viviendas de 2 y 3 dormitorios son las más demandadas.

Existe, por otra parte, una nueva tendencia al alza que es el alquiler destinado a altos ejecutivos nacionales e internacionales de gran movilidad.

¿Cómo calcular la rentabilidad?

De la renta bruta se deben descontar los gastos de la vivienda (comunidad, IBI, seguros, gastos por reformas…) e incluir la hipoteca, si la tuviera. Obviamente, todos ellos con factura detallada a nombre de los titulares. Eso sí, no hay que olvidar que estos gastos se pueden deducir.

Facebook Comments