A veces pensamos que hay sectores “estáticos” donde la negociación con finalidad de rebajar el precio o condiciones de un producto no tiene cabida. Las negociaciones bancarias podrían ser un ejemplo de estos sectores imposibles, y podríamos incluir el sector inmobiliario en este ámbito.

En el precio de un inmueble hay muchos factores que el propietario tiene en cuenta, tanto económicos como afectivos, pero todo es cuestionable y disponer de información relativa a los precios de mercado o al estado de la vivienda, entre otras variables que explicaremos, te darán herramientas para afrontar esta negociación a priori imposible.

¿Cómo negociar el precio de una casa?

1. Conocer el mercado inmobiliario en la zona de compra

Es decir, conocer el precio medio de las viviendas de características similares en la zona o ciudad donde se encuentra el piso de tus sueños. Esto es fundamental para saber si el precio de la vivienda se encuentra en el precio de mercado o por el contrario está por encima y en qué porcentaje, lo que te dará herramientas para defender tu oferta hacia el propietario.

2. Conocer el estado del inmueble

Cuando visites el inmueble, debes tener especial atención a todo aquello dañado, deteriorado o tan antiguo que debas sustituir por tu cuenta: parquet en mal estado, cocina de gas antigua, mampara rota, etc. Todos estos deterioros pueden ser usados para conseguir una rebaja, argumentando que serán costes que deberá asumir el comprador, repercutiendo, en consecuencia, en una pequeña parte en el propietario.

Por otro lado, valora también el estado del edificio: ¿está en buen estado o hay desperfectos en la fachada, por ejemplo? Conocer esto determinará posibles derramas en un futuro, lo que supone mayor coste para el comprador y un arma más con la que negociar.

Por último, pero no menos importante dada la tendencia hacia la sostenibilidad que está cogiendo fuerza en el mercado inmobiliario: intenta conocer el certificado de eficiencia energética del inmueble. Si este consume mucha energía, el precio de venta debería ser más bajo o, por lo menos, te dará argumentos para defender tu propuesta.

3. Intenta descubrir por qué está a la venta el inmueble

Un poco de trabajo de investigación: cuánto lleva la vivienda en el mercado y el motivo por el cual se vende. Normalmente las ventas relacionadas con la falta de liquidez garantizan mejores posibilidades de negociación y, aunque resulte frío, es una baza que aprovechar en especial si el precio de venta está por encima del precio de mercado. Por otro lado, conocer el tiempo que el inmueble lleva a la venta puede dar pistas sobre el estado de este o la existencia de posibles cargas o deudas. ¡Infórmate!

4. Postúlate como un comprador solvente

Asegúrate que el banco te ha concedido financiación bancaria y a cuánto asciende esta financiación. Cuando realices la oferta, postúlate como un comprador solvente y con todos los flancos cubiertos, pues esto aporta mucha seguridad al vendedor y resultará más fácil que acepte tu oferta si prevé que no habrá imprevistos de última hora.

5. Adáptate a los plazos del vendedor

En muchas ocasiones, las ventas de inmuebles responden a cambios de residencia de los actuales propietarios. Por esto, mostrar flexibilidad respecto los tiempos y plazos de entrega sumará puntos a tu oferta ante otros compradores que necesiten la vivienda de manera inmediata.

Como siempre, las prisas son malas consejeras. En este sentido, disponer de tiempo para adquirir un inmueble será tu principal arma para encontrar una vivienda que responda a tus necesidades y, sobre todo, que responda a tus posibilidades económicas. No te cierres en banda con un solo inmueble, ten siempre un plan B ¡y sigue tu búsqueda!

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