26 septiembre 2018

En los últimos meses, encontrar un piso de alquiler en el cual vivir se ha convertido en algo muy complicado.

Mucha demanda, poca oferta para alquiler no vacacional, y una subida importante del precio son las principales causas que han llevado a que surja esta problemática en las grandes ciudades españolas. Se están empezando a tomar medidas por parte del Gobierno y de las comunidades autónomas para poder solucionar esta situación.

Como consecuencia de este problema, algunas personas cuando encuentran una vivienda que les gusta dan inmediatamente la fianza para que no les quiten el piso otros interesados o, incluso, muchos inquilinos deciden cambiar de casa porque saben que les subirán el coste de la vivienda o simplemente porque han encontrado otra propiedad mejor que en la que residen.

Pero en estos casos, ¿qué pasa con la fianza¿Cuándo tiene derecho el inquilino a no perderla? O, por el contrario, ¿cuándo puede el casero quedársela y no devolverla? Por todo ello, el interesado debe tener claro cuáles son sus derechos y obligaciones con respecto a la fianza.

En primer lugar, hay que saber que la fianza se regula en el artículo 36 de la Ley de Arrendamientos Urbanos y es una cantidad en metálico que sirve de garantía para el dueño de la vivienda en cuanto a los posibles daños que el inquilino pueda causar durante el tiempo que dure su estancia en alquiler.

La cuantía de la fianza varía según se trate de un arrendamiento de vivienda (una mensualidad de renta) o de uso distinto de vivienda (dos mensualidades). El arrendador está obligado a depositar la fianza en el organismo competente de la Comunidad Autónoma donde se localice el inmueble. Si no lo hace, se expone a una sanción económica por parte de la Administración.

Finalizado el contrato de alquiler, el arrendador debe comprobar si el inmueble presenta desperfectos o quedan suministros o cantidades asimiladas pendientes a los que deba hacer frente el inquilino.

Por consiguiente, si el inquilino ha ocasionado desperfectos cuya reparación importe más que la cantidad depositada en concepto de fianza, el arrendador podrá no solo quedarse con la fianza, sino reclamarle el resto del coste que valga el arreglo.

Si por el contrario no hay desperfectos o el importe de reparación de estos es inferior a la cantidad entregada en concepto de fianza, el saldo resultante debe ser devuelto al inquilino.

Si transcurre un mes desde la entrega de las llaves sin que el propietario haya entregado al inquilino el saldo resultante de la fianza en metálico, éste devengará el interés legal.

 

fianza

 

¿Y si no nos devuelven la fianza cuando deberían hacerlo?

Si el arrendador no devuelve la fianza y el inquilino considera que ha de hacerlo, ¿cómo debe proceder para recuperar su dinero? Lo más aconsejable antes de iniciar acciones judiciales en reclamación de la fianza es realizar una reclamación extrajudicial a través de un medio que deje constancia de la reclamación, como el burofax con certificado de texto y acuse de recibo.

En el caso de que el propietario no atienda a este requerimiento, se le tendrá que reclamar la devolución de la misma en vía judicial.

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Asunción Santos. Abogada de Legálitas.

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