9 noviembre 2018

Cuando un casero alquila un piso de su propiedad, suele asaltarle el temor a que el inmueble sufra daños y desperfectos a los que tenga que hacer frente económicamente.

Por eso, es muy recomendable que, si te encuentras en esta situación, contrates un seguro de vivienda que cubra los posibles accidentes que pueden ocurrir. Sin embargo, dependiendo del seguro que adquieras, la póliza cubrirá unas cosas u otras. Aquí te lo explicamos todo.

 

Elementos estructurales del piso

Paredes, suelos, techos, ventanas, tuberías, instalaciones eléctricas o cableado… Si quieres protegerte contra los accidentes y percances que pueden sufrir los elementos fijos de tu inmueble, debes contratar un seguro de continente. Este cubrirá el coste de las reparaciones. Los garajes, las plazas de aparcamiento o los trasteros de tu propiedad ubicados en el edificio también se consideran elementos estructurales.

Uno de los ejemplos más típicos de este tipo de reparaciones es el de una gotera que haya afectado a las paredes o el suelo de la vivienda.

 

Muebles, electrodomésticos, joyas…

Los enseres personales que permanezcan en el piso durante la estancia del inquilino estarán protegidos solo si contratas un seguro de contenido. Este asumirá el coste de los posibles desperfectos o averías.

Este es un seguro muy recomendable en el caso de que hayas alquilado tu piso totalmente amueblado y equipado. Sin embargo, en caso de que los daños estén originados por una conducta negligente del inquilino, el coste de las reparaciones correrá a su cargo.

 

Daños a la casa del vecino

Aunque no te pertenezcan, las viviendas colindantes a la tuya pueden sufrir desperfectos derivados de la actividad diaria de tu piso. Y, en ese caso, te tocaría afrontar a ti las reparaciones. Por eso también es recomendable que contrates un seguro de responsabilidad civil a terceros.

Este cubrirá todos los daños causados a la casa del vecino o a otras personas. Por ejemplo, un viandante a quien le caiga un macetero desde tu terraza, por ejemplo. Un caso frecuente es de las reformas que acaban ocasionando desperfectos en las viviendas anexas. Como tuberías rotas o agujeros en las paredes.

No obstante, será el inquilino quien asuma los costes en el caso de accidentes que hayan ocurrido bajo su responsabilidad. Como por ejemplo una inundación ocasionada por un grifo mal cerrado.

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