8 agosto 2018

Con la llegada de la crisis, el alquiler se consolidó como una alternativa real a la compra. La precariedad laboral y económica y la dificultad de acceso al crédito provocaron que muchos se decantaran por el alquiler. No obstante, a día de hoy no deja de ser una alternativa perfecta con o sin crisis para aquellos que, por movilidad laboral o por ampliar la unidad familiar, necesiten un cambio de vivienda. La pregunta es: ¿cómo encontrar el piso ideal y qué trámites hay que formalizar?

 

La búsqueda del piso en alquiler

Lo primero es tener claros los gustos y las necesidades para definir ciertas prioridades a la hora de buscar. En este sentido, es importante pararse a pensar en factores como:

  • La zona
  • El tipo de vivienda
  • El presupuesto mensual para la renta del alquiler
  • La antigüedad
  • Las características del inmueble: número de habitaciones, de baños, si tiene parking y/o trastero, si está en buen estado, si necesita reformas…

También es importante visitar el vecindario para ver si se ajusta o no a las necesidades en cuestión de transporte, zonas verdes, colegios y comercio, así como hablar con los vecinos para saber lo que significa vivir en esa comunidad.

 

 

El presupuesto para el alquiler de la vivienda

Aunque siempre se esté a tiempo de cambiar de vivienda de alquiler por otra más barata, a la hora de buscar un alquiler es recomendable que la renta de esta no supere el 30 % de la nómina, si bien en el caso de las grandes ciudades es habitual que el porcentaje sea algo más elevado. Igualmente y aunque vivir de alquiler suponga evitarse las arras, entrada, notaría o el pago de impuestos municipales varios, a la hora de fijarse una renta máxima hay que pensar que habrá que pagar una fianza y que el inquilino se debe hacer cargo del pago mensual de los suministros.

Sea como sea, hay que destacar que siempre se puede intentar negociar una rebaja en el precio del alquiler (en especial si el arrendamiento se ha hecho a través de un particular).

Tipos de arrendadores

A la hora de alquilar, es posible hacerlo a través de distintos tipos de arrendadores:

  • Particulares. Una de las ventajas de alquilar a particulares es que se puede negociar la renta con mayor facilidad y, además, se evita pagar comisiones, aunque también requiere tomar una serie de precauciones que aseguren un proceso limpio y libre de engaños.
  • Agencias inmobiliarias. La principal ventaja es que la agencia se encarga de gran parte de los trámites, por lo que el cliente se puede evitar quebraderos varios de cabeza, aunque también suele requerir pagar unas comisiones. El cliente debe asegurarse, para evitar problemas, que el intermediario esté colegiado.
  • Promotoras y constructoras. Algunas promotoras inmobiliarias han optado por poner los inmuebles sin vender en régimen de alquiler. Son viviendas de obra nueva normalmente a precios más bajos que los de la zona, aunque suelen ser inflexibles con los precios y condiciones. Hay que asegurarse de que serán ellos quienes se encarguen de posibles problemas que surjan en el inmueble.
  • Bancos. Son las grandes inmobiliarias de la actualidad, con pisos con un alquiler bastante ajustado (aunque también suelen estar en zonas donde no hay mucha demanda). Normalmente disponen de un servicio de mantenimiento, aunque también es cierto que, si son propietarios de muchos pisos en el edificio, pueden llegar a tomar decisiones de manera unilateral y sin consultar. Además, suele ser complicado negociar con ellos la renta o los pagos de esta, y se muestran implacables en casos de impagos o devoluciones de fianzas.

 

Estudio del precio de alquiler medio de la zona

Para valorar si se trata de un alquiler caro o barato, es imprescindible conocer el precio medio de la zona y de otros pisos de características similares . El precio varía en función de los metros cuadrados, la zona, la antigüedad, de si está o no amueblado e incluso del certificado energético. Cuanta más información se tenga, más posibilidades habrán de negociar no solo al buscar piso, sino también a la hora de lograr una rebaja en la renta de la vivienda actual.

 

 

Conoce tus derechos y obligaciones como inquilino y evita cometer los siguientes errores

Igualmente, a la hora de alquilar una vivienda, también es importante evitar cometer errores que podrían derivar en futuros problemas con el arrendador:

  1. Firmar sin haber visto la vivienda. No se debe adelantar dinero o firmar el contrato sin antes haber comprobado el estado del inmueble, la ubicación, el número de habitaciones, si hay desperfectos, si tiene dados de alta los suministros…
  2. Firmar sin comprobar la fiabilidad del arrendador. No hay que firmar sin antes asegurarse de que el arrendador sea realmente el propietario de la vivienda. Comprobarlo es fácil, tan solo hay que solicitar el dato en el Registro de Propiedad.
  3. Firmar sin haber leído las condiciones (o negociarlas). Hay que tener claro cuál es la renta mensual, la duración del contrato, los gastos a pagar por cada una de las partes, quién se ocupa del mantenimiento de la vivienda… Lo mejor para evitar cláusulas abusivas es conocer de antemano los derechos y obligaciones como inquilinos.
  4. No elaborar un inventario. Hacer una lista con posibles desperfectos o elementos desgastados, así como de todo aquello que haya en la vivienda como muebles o complementos, puede evitar problemas futuros a la hora de reclamar la fianza. Lo mejor es comprobarlo junto con el propietario y realizar fotos de todo aquello que se considere importante. Además, este puede ser un buen momento para negociar posibles reformas que se puedan descontar luego de la renta mensual.
  5. No hacer un contrato por escrito. Las palabras se las lleva el viento, por eso es imprescindible que las condiciones del contrato queden reflejadas por escrito. Lo mejor es utilizar un contrato modelo y que cada una de las partes implicadas se quede una copia firmada en todas sus páginas.
  6. No asegurarse de que el casero haya depositado la fianza. Por ley ese obligatorio que el arrendador deposite la fianza solicitada al inquilino en el organismo autonómico correspondiente, pero los hay que no lo hacen. Se trata de un punto importante que podría suponer la pérdida del depósito para el inquilino y la imposibilidad de desgravarse la renta del alquiler. Además, el arrendatario debe saber que la cantidad entregada al casero en concepto de fianza no debería superar al equivalente a tres meses de alquiler. Sea como sea, es imprescindible conservar el recibo de cualquier pago que se lleve a cabo.
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