1 diciembre 2020

¿Es legal que un arrendador obligue a su inquilino a reparar el frigorífico cuando sólo lleva seis meses arrendado?

A primera vista no parece muy legal, dado que el inquilino solo tendría que asumir el coste de la reparación del frigorífico si este se hubiera roto por un mal uso suyo, pero solo en ese caso. Si no fuera así, la reparación del frigorífico le correspondería asumirla solo al arrendador en base a la obligación que le impone el artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), de realizar en la vivienda arrendada aquellas reparaciones que sean necesarias para mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido.

El arrendador podría esgrimir para imputarle al inquilino el arreglo del frigorífico lo regulado en el artículo 21.4 de la Ley de Arrendamientos Urbanos que imputa a los inquilinos las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de las viviendas, pero tampoco consideramos aplicable dicho artículo porque en apenas seis meses que lleva el inquilino arrendado, no habría tenido tiempo suficiente de uso para desgastar el frigorífico, lo cual deja entrever que la rotura tiene su origen en la antigüedad del frigorífico al estar llegando al final de su vida útil, y este es un claro gasto de conservación que solo le corresponde asumir al arrendador.

De todas maneras, habría que estar a lo pactado en el contrato para estos supuestos, siempre que lo estipulado no vulnere las Normas Imperativas de la Ley de Arrendamientos Urbanos. Un posible pacto sería que el inquilino fuese sabedor de que el frigorífico no estuviera en buen estado y se hubiera pactado en el contrato que, en caso de rotura o de cambio, el inquilino sería el obligado a soportarlo. Incluso este pacto sería discutible de que fuera válido, al afectar a una obligación de conservación que solo le corresponde al arrendador de la vivienda, salvo que el pacto no constara en el mismo contrato de arrendamiento, sino en su acuerdo posterior, en este caso se podría considerar válido el acuerdo, como renuncia del inquilino al arreglo que le corresponde al propietario.

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