6 abril 2015

Conseguir una buena convivencia con los vecinos puede resultar sencillo si se tienen en cuenta unas normas básicas, fundamentadas principalmente en el respeto, la tolerancia y el cuidado de las cosas.

1. Conocer al vecindario

Ponerle cara a las personas que viven alrededor aporta seguridad y confianza a la hora de afrontar posibles problemas. De esta manera resulta más fácil encarar las dificultades de convivencia de manera dialogante y constructiva.

2. Cuidar los espacios compartidos

Si bien, al menos en la mayor parte de los casos, no es responsabilidad directa de los vecinos limpiar las zonas comunes, sí lo es cuidarlas como si formaran parte de la propia vivienda. Si al bajar la basura se ensucia el ascensor, hay que recogerlo y no esperar que lo hagan los servicios de limpieza. Si se rompe algo, hay que informar a los vecinos y reparar el daño.

3. Evitar ruidos molestos e innecesarios

Por supuesto, un propietario está en su perfecto derecho de organizar una fiesta en su casa, pero el resto de vecinos también tienen derecho al descanso y a la tranquilidad. Basta con vigilar las horas o avisar con antelación de que se va a hacer ruido, para no perturbar demasiado a los vecinos, sobre todo si viven cerca personas mayores o niños pequeños.

4. Enseñar a los niños a convivir

Se debe explicar a los más pequeños de la casa lo que significa vivir en comunidad y la importancia que tiene respetar las zonas comunes: enseñar dónde se puede o no jugar al balón, o por qué es importante no gritar ni poner la televisión muy alta a determinadas horas les convertirá en mejores ciudadanos desde la infancia.

5. Vigilar a las mascotas

Tener un perro siempre es una gran responsabilidad, también en la convivencia con otros. Conviene sacarlo a pasear con correa para evitar posibles molestias a los vecinos, recoger siempre lo que ensucien y evitar que hagan ruido en la medida de lo posible.

Problemas vecinales

6. No estropear la estética de la comunidad

Las fachadas, ventanas y balcones forman parte de la comunidad y hay que velar por no colocar nada que rompa la estética del vecindario. Es el caso de los aparatos de aire acondicionado, los toldos o las plantas, pero también de las plazas de aparcamiento, que no hay que usar como trastero tanto por seguridad como por una cuestión estética.

7. Estar dispuesto a ayudar

Evidentemente, no es obligatorio, pero nunca está de más ofrecerse a echar una mano a los vecinos si van a salir de viaje, por ejemplo recogiendo la correspondencia del buzón o regando las plantas durante su ausencia.

8. Contribuir a los gastos comunes

Formar parte de una comunidad de propietarios implica asumir el pago de cuotas y derramas, como una inversión en la propiedad para mejorar la calidad de vida de todos.

9. Respetar la privacidad

Es fundamental que exista un clima de respeto por la intimidad y tolerancia hacia las costumbres de aquellos que viven al lado.

10. Cuidar los pequeños detalles

Saludar, respetar las plazas de aparcamiento o pedir permiso en caso de que se necesite usarlas, detener el ascensor o sujetar la puerta de entrada si alguien llega cargado detrás de nosotros… Son gestos básicos de buena educación pero que ayudan a una conseguir una agradable convivencia.

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