31 mayo 2018

Si tu alquiler te parece demasiado alto, ya no puedes hacer frente a la renta o si has encontrado un piso con las mismas características que el que tienes pero con un precio más bajo, es hora de que negocies tu precio de alquiler. Te ofrecemos los argumentos clave para que consigas una bajada. ¿Cómo negociar el precio de alquiler? Para tener éxito a la hora de renegociar a la baja el precio de una vivienda en alquiler, es preciso tener en cuenta una serie de puntos:

  1. Conocer el contrato de alquiler

    Antes de que uno se decida a sentarse con el casero para pedir una rebaja del alquiler, es preciso conocer bien el contrato que se ha firmado. Hay que saber si permite negociar una rebaja del precio o no, y los derechos y obligaciones que se tienen.

  2. Conocer el precio de alquiler medio de la zona

    También es muy importante conocer el precio medio del alquiler de la zona donde está situada la vivienda y compararlo con la renta que se está pagando. Para ello, se pueden utilizar los índices de precio disponibles, como el de fotocasa.

  3. Hacerse valer como inquilino

    Hay que jugar la baza del buen inquilino y recordar al casero que siempre se ha pagado la mensualidad a tiempo, que el piso se cuida y conserva en buenas condiciones y que tener un buen inquilino es muy importante.

  4. Conocer la demanda de la zona

    Hay zonas donde los pisos en alquiler no duran prácticamente nada en el mercado, mientras en otras áreas cuesta más arrendar una vivienda. Si hay poca demanda en la zona donde se reside, se puede utilizar como argumento a favor de una rebaja, ya que al casero le podría costar más encontrar nuevos inquilinos.

  5. Tener un “as” en la manga

    Esto significa que hay que saber el precio de otros inmuebles de las mismas características en la misma comunidad o los edificios colindantes. Si es más bajo, se podrá comentar al arrendador la posibilidad de hacer una rebaja en consonancia a la diferencia de precios detectado.

  6. Hay que ser flexible

    Como inquilino también se ha de ser un poco flexible si realmente se está interesado en el piso de alquiler. Si el casero no quiere bajar la renta mensual, se le pueden proponer otras opciones, como que pague él parte del recibo de algunos suministros, o que ofrezca nuevos electrodomésticos más eficientes.

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