12 Mayo 2015

Con la llegada del buen tiempo y del calor, puede que encuentres nuevos inquilinos en tu piso de alquiler. Pequeñas hormigas, desagradables cucarachas, molestas chinches… entonces, ¿quién se encarga de las infestaciones de insectos? ¿El propietario? ¿El inquilino?

 

¿Cuestión de limpieza?

Existe una falsa creencia de que la llegada de las plagas siempre tiene que ver con una mala limpieza. Los insectos buscan agua, comida y calor, por lo que una limpieza total no significa que tu piso de alquiler no sea como un hotel de cinco estrellas para los bichos más molestos y resistentes.

Por las tuberías, en las bolsas de la compra y en alguna mercancía pueden encontrar una vía de acceso rápida y cómoda para instalarse en casa.

 

¿Caso aislado o plaga?

No es lo mismo que de vez en cuando te encuentres una cucaracha corriendo por la cocina, algo de lo más normal en las grandes ciudades, a que se convierta en una infestación. ¿Cuándo debes empezar a preocuparte? Se dice que por cada 3 cucarachas que ves hay otras mil escondidas.

Empieza utilizando insecticidas de uso doméstico, mejor si son de los denominados “cebos” o “trampas”, siguiendo siempre a pies juntillas las recomendaciones de uso del fabricante.

 

¿Quién llama al exterminador?

Si vives en un bloque de edificios y tienes una plaga en casa, lo más normal es que el resto de vecinos tengan el mismo problema que tú. El propietario está obligado a mantener un piso de alquiler en condiciones mínimas de habitabilidad, por lo que, a efectos teóricos, si se detecta una plaga en un piso limpio y cuidado es el casero el que debe llamar al exterminador.

Sin embargo, lo más adecuado y efectivo sería que la comunidad de vecinos fumigase por completo el edificio. De nada sirve eliminar el problema de un piso si no se ataja de raíz. Si el resto de vecinos siguen teniendo inquilinos no deseados, tarde a temprano volverán a aparecer en tu casa.

 

Recomendaciones

Una forma de evitar plagas es eliminar cualquier grieta que encuentres por la que se puedan colar, ya que para los bichitos son puertas abiertas de par en par. También es importante no dejar restos de comida por ahí porque para ellos es todo un manjar. Además, es conveniente revisar posibles fugas porque siempre buscan lugares húmedos.

Cuantos menos recursos les des, menos atractiva verán en tu casa.

 

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