25 junio 2020

Una vez finalizado el estado de alarma, que ha estado vigente 98 días, Fichero de Inquilinos Morosos presenta hoy un informe especial en el que se analizan las comunicaciones de falta de pago, notificaciones registradas por los arrendadores que aún no han recibido las rentas de su alquiler en el plazo establecido para su cobro.

Un informe que muestra la evolución de casos notificados por profesionales y particulares durante las semanas que ha estado en vigor el régimen excepcional. En concreto, durante este periodo se han incrementado sensiblemente las incidencias de impago comunicadas por los arrendadores, según los datos obtenidos a través de la plataforma de monitorización de rentas FIM Control.

A partir de la tercera semana de marzo, coincidiendo con la limitación de la movilidad de los ciudadanos, las incidencias reportadas por los arrendadores se duplicaron respecto a la semana anterior. Lo cual guarda relación con la anómala e incierta situación.

“Con el estado de alarma, y la obligación de los ciudadanos a confinarse, se incrementó la incertidumbre en el terreno laboral y personal, provocando impagos y retrasos en los pagos”, afirman desde Fichero de Inquilinos Morosos. Pero no fue hasta la primera semana de abril cuando esta preocupación se reflejó la incidencia de la COVID-19 en el pago de los alquileres.

Durante las tres primeras semanas del mes de abril, cerca del 43% de los contratos monitorizados a través de FIM Control reportaron una incidencia de pago, lo cual también significa que más de la mitad no registraron incidencias por impago.

Aunque, como bien señala Sergio Cardona, Director de Estudios y Calidad de Fichero de Inquilinos Morosos, “Que un arrendador comunique que no ha recibido el cobro de su alquiler no tiene porqué suponer que sea un impago. En muchos casos puede deberse a un retraso en el pago de la renta ocasionado por las dificultades económicas y laborales por las que están pasando muchos inquilinos”.

Unas notificaciones de falta de cobro que alcanzaron su máximo anual en la segunda semana del mes de mayo, cuando el 17% de los arrendadores notificaron que no habían cobrado su alquiler. “Estos datos demuestran que, aunque el Gobierno aprobase créditos, son muchos los propietarios que están viendo cómo sus inquilinos o no tienen la capacidad de pago o no hacen frente a sus obligaciones sin haber comunicado un motivo”, argumenta Cardona.

La preocupación de los arrendadores se dispara

La crisis originada por la expansión del coronavirus ha influido directamente en la economía de los ciudadanos. La inestabilidad laboral en la que se encuentran muchos inquilinos y las dificultades para hacer frente al pago del alquiler han disparado la preocupación de los propietarios a sufrir una posible morosidad.

Entre el millar de encuestados, a más de la mitad les preocupa la posibilidad de sufrir un impago en su inmueble, algo que no desentona con la tendencia alcista que se registra desde el segundo semestre de 2018.

Este temor ha llevado a profesionales y propietarios a reunir la máxima información posible sobre los interesados por el inmueble.

Tras superar el periodo más crítico de la alerta sanitaria y la vuelta al trabajo habitual de los profesionales inmobiliarios, se redujo drásticamente el número de operaciones (aunque el número de solicitudes de informes de riesgo ha registrado un incremento del 17% respecto a las mismas fechas del año pasado).

“Desde mediados de mayo, coincidiendo con la reactivación de las visitas a los inmuebles ofertados, se han registrado el 35% de las solicitudes del Informe FIM Score, con el que profesionales y propietarios pueden conocer el perfil del interesado y, además, les informa sobre los posibles antecedentes de morosidad de la persona estudiada”, finalizan desde Fichero de Inquilinos Morosos.

Facebook Comments