Servicio postventa

Las promotoras ofrecen a sus clientes la posibilidad de resolver las incidencias que éstos detecten. El comprador no debe olvidar que, además de pisos, le venden calidad.
Comprar una casa supone un gran esfuerzo e inversión y, por ello, no hay que dejar pasar nada por alto. Si cuando nos entregan el piso descubrimos que viene con un ‘lote’ de desperfectos de regalo, no hay que dudar en acudir a la promotora que nos lo vendió: existe un servicio de postventa que, en estas ocasiones, es nuestra salvación. Pero, ¿cómo funciona?
Procedimiento
El comprador de la vivienda acude con las incidencias localizadas en su nuevo hogar a la promotora. El departamento de postventa o, en su defecto, servicio de atención al cliente tomará nota y, si todo va bien, se pondrá en contacto con los profesionales que tenga contratado para la resolución de este tipo de conflictos: albañiles, carpinteros...
La eficacia de este servicio depende de la promotora: en el mejor de los casos, se tardará un mes en poner solución al problema; en el peor, cerca de tres. Eso sí, hay que partir de la base de que no todas las promotoras cumplen los plazos de reparación estipulados.
¿Qué alegamos?
El cliente puede acudir con incidencias de varios tipos, desde el fallo más insignificante, como un pomo mal colocado, hasta los de mayor importancia, como humedades o problemas con la caldera. Como es lógico, el departamento de postventa tratará con mayor urgencia aquellos temas que sean básicos para una cómoda estancia en la vivienda.
Legislación
Este servicio es obligatorio en todas las promotoras e, incluso, está regulado por la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE). Ahora bien, esto no significa que estén obligadas a tener un departamento dedicado a este fin, aunque cada vez es más frecuente.
Ante todo, buena imagen
Con esta herramienta, las promotoras ofrecen al comprador del inmueble la máxima atención, responsabilizándose de todas las incidencias que éste pueda localizar en su nueva vivienda. Se trata de un servicio que hay que cuidar de modo muy especial, ya que el cliente adquiere un bien repleto de supuestas calidades y no es cuestión de defraudarle: quedar bien es lo importante.