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Protege tu casa del fuego

La mayoría de las causas de sucesos por incendio en las viviendas se desconoce. Una chispa, un cigarro mal apagado, un cortocircuito o una sartén olvidada en la cocina pueden ocasionar un incendio en su vivienda. Para evitarlo, aquí tiene algunas claves imprescindibles.

útil para el hombre y, sin embargo, peligroso, el fuego es un elemento básico en nuestra casa. Sin embargo, es necesario saber que una simple chispa, una sartén olvidada en la cocina, una vela o una colilla mal apagada son causa suficiente para provocar un incendio en nuestra casa, causando graves daños materiales, o en el peor de los casos, personales. Por eso, es conveniente estar prevenidos. Los nervios siempre juegan una mala pasada en estos casos, así que no estaría de más, elaborar un plan de prevención que comprenda desde la detección hasta la extinción del incendio, incluyendo un plan de emergencia.

Un vaso de agua

Aunque parezca mentira, un simple vaso de agua puede apagar en su origen un pequeño incendio. Lo peligroso es, sin duda, el tiempo. Cuanto más pase desde el inicio del fuego hasta que se detecta, peor. La intervención se hace más arriesgada y las pérdidas se agravan. La capacidad de reacción es, pues, muy importante puesto que la rapidez con que detecten el fuego las personas que habitan la casa en ese momento, será crucial para, una vez conscientes del peligro, abandonar el inmueble.
Instalar detectores de humo en la vivienda puede ser una ayuda más que estimable en estos casos. Al menos, uno en el pasillo de distribución de los dormitorios.
En el mercado, existe una amplia gama que comprende desde los icónicos -sensibles ante los humos invisibles-, los termovelocímetros -ante los cambios de temperatura-, los ópticos -a los humos visibles- y, finalmente, los detectores que actúan ante la presencia de llamas. También son útiles los detectores térmicos que avisan cuando se alcanza el máximo de temperatura fijado previamente. Todos estos detectores deben estar complementados con indicadores como luces de aviso o sirenas.

Ante todo, mucha calma

Aunque crea que su casa no tiene las dimensiones suficientes como para elaborar un plan de emergencia, es conveniente que exista uno para desalojar el edificio y actuar contra el fuego en caso de incendio. Todos los inquilinos deben saber cómo actuar ante una emergencia de este tipo y cuidar que los medios de prevención y extinción funcionen a la perfección.
Junto al plan, tenga en cuenta una serie de precauciones. En primer lugar, no realice arreglos “provisionales” por su cuenta en aparatos eléctricos o lámparas. Siempre será mejor que llame a un especialista.
Desconecte, asimismo, los aparatos eléctricos que no se usen y busque una correcta ventilación de los electrodomésticos. En caso de que usted fume, utilice ceniceros grandes con agua y no se olvide de apagar los cigarros. Procure no fumar en la cama o acostado en el sofá.
Si su vivienda tiene chimenea, cúbrala con una pantalla y no la deje encendida cuando se marche. Es conveniente también realizar una limpieza periódica o sustituir el filtro de la campana extractora de humos y los conductos de evacuación al menos una vez al año, así como no tapar las rejillas de ventilación, que precisan de una limpieza en profundidad.
Finalmente, no olvide antes de acostarse, hacer una revisión general para asegurarse de que no hay aparatos eléctricos encendidos, cigarros mal apagados y, sobre todo, de que la alimentación del gas está cerrada.

Sistema de extinción

Hasta que lleguen los bomberos, es de vital importancia detectar las primeras llamas. Por eso, es conveniente que su casa cuente con sus propios medios de extinción manuales y automáticos. Los primeros son accesibles en poco tiempo y algunos de ellos permiten a los bomberos actuar más eficazmente. Los más utilizados son precisamente los manuales y las columnas secas, preparadas para que el cuerpo de extinción pueda conectar sus mangueras en cualquier piso del edificio o de la casa.

Lo que sí es obligatorio es tener un extintor de unos tres kilos de peso que pueda transportarse y manejarse fácilmente. Deberá estar colocado cerca de la cocina y colgado en la pared a una altura aproximada de 1,5 metros. Para mantenerlo periódicamente, cada tres meses es necesario verificar la situación, accesibilidad, su estado y las inscripciones. El peso, su presión y el estado del agente impulsor han de verificarse, en cambio, cada medio año. No obstante, un experto deberá encargarse de la revisión anual.
Los sistemas automáticos de extinción de incendios, por su parte, funcionan a través de una red fija de canalizaciones que parten de un depósito que contiene un agente extintor. Si hay peligro de incendio, la instalación se pone en marcha (puede hacerse manualmente también) y los elementos de descarga vierten una sustancia sobre él. Los sistemas más avanzados pueden, incluso, cerrar las puertas cortafuego o parar el aire acondicionado, evitando que la propagación de las llamas y la intoxicación.
En cualquier caso, intente apagar el fuego sólo si es pequeño y se puede controlar. Nunca ponga en peligro su vida, es mejor que avise a los bomberos y siga sus instrucciones cuando éstos lleguen.