Los robos con fuerza en viviendas y las sustracciones en trasteros, garajes y estancias similares se han disparado durante el año 2014 en toda España, continuando con la tendencia de los últimos años. Madrid ha sufrido un incremento del 13,2%; la ola de robos sufrida en Galicia durante el verano pasado ha elevado su nivel en un 24,8% y en ciudades como Salamanca se ha incrementado hasta un 27%.

Con el objetivo de reducir las estadísticas este 2015, es conveniente tener en cuenta una serie de consejos para hacer de la vivienda un espacio más seguro:

Proteger el acceso a la vivienda: instalar en la puerta al menos dos puntos de cierre y evitar espacios que posibiliten hacer palanca.

Cerrar al salir: la mayor parte de los asaltos en viviendas particulares, se produce entre las 10:00 y las 17:00, de lunes a viernes, y entre las 23:00 y las 04:00h, los fines de semana. Conviene asegurarse de echar siempre la llave y conectar el sistema de seguridad, incluso cuando la ausencia sea por un breve espacio de tiempo.

No abrir a ningún desconocido: salvo conocimiento previo de su visita. Internet y las nuevas tecnologías facilitan la falsificación de acreditaciones e incluso de material corporativo o uniformes.

– Nunca a la vista: ocultar documentos como el Pasaporte, carné de identidad, talonarios etc. para evitar falsificaciones. Las anotaciones de claves de acceso a banca on-line, DNI electrónico etc. también suponen un fuerte riesgo.

– La policía al servicio del ciudadano: se debe dar aviso a los cuerpos de seguridad ante la presencia de personas sospechosas o ruidos en pisos desocupados.

– Seguridad para todos los vecinos: la instalación de un sistema de videovigilancia en la comunidad de propietarios resulta el sistema disuasorio más efectivo. Su utilidad no reside sólo en la prevención, sino también en la ayuda a la investigación de delitos y a facilitar una mejor respuesta por parte de la policía.

– No hacerse el héroe: si se encuentra la puerta de la vivienda forzada o abierta, se debe llamar de inmediato al 112, en ningún caso se debe acceder a esta.

– El enemigo, en casa: a veces pasa. Antes de contratar a nadie, se deben pedir referencias sobre el personal doméstico (limpieza, niñera, jardinería…); después, hay que disponer de su documentación y datos personales.

– Ventanas seguras: es recomendable reforzar las ventanas con cierres, instalar rejas en viviendas de fácil acceso (bajos, chalets…) y no olvidar nunca cerrarlas al salir de casa. Aunque haga mucho calor en verano, igual que entra el aire pueden entrar los ladrones.

– Accesos: por la facilidad para ocultarse y el efecto sorpresa, algunos delincuentes se encuentran más cómodos actuando dentro de los garajes que en la vía pública. En los accesos al parking, se debe esperar a que la puerta quede completamente cerrada. Durante la noche, hay que mantener las luces del parking encendidas, las ventanillas del coche cerradas y los seguros de las puertas echados. Jamás se deben dejar los mandos o tarjetas de apertura del garaje dentro del coche.

– Las llaves: es imprescindible cambiar la cerradura al instalarse en una nueva vivienda, así como en caso de pérdida o en el supuesto de haber facilitado las llaves a alguien previamente (antiguo vecino, conserje, compañero de piso, empresa de reformas…).

– El tiempo es oro: el objetivo de todo asaltante es acceder, recoger el botín y abandonar rápido la vivienda. Cuantas más trabas se encuentren para acceder, por insignificantes que puedan parecer (iluminación exterior, persianas bajadas, FAC en la puerta…), las posibilidades de que desistan se incrementan.

 

Artículo de Juan Antonio Diaz Humanes, Responsable de Marketing y Comunicación de Prevent Security Systems