Hoy en día, es muy habitual comprar casas antiguas y aventurarse en hacer una reforma integral para dejar la vivienda como nueva y, además, al gusto del futuro ocupante. El paso del tiempo se puede reflejar de muchas formas en un edificio, y una de ellas, en concreto, son las grietas o las fisuras. Para poder combatirlas, en primer lugar será necesario conocer la diferencia entre grieta y fisura, saber si necesitamos contar con la ayuda de un profesional y, por último, deshacernos de ella.

¿Grietas o fisuras?

La fisura se trata de una hendidura longitudinal poco profunda, que afecta al material solo de forma superficial. En otras palabras, las fisuras no atraviesan todo el material, solo la superficie. Por otro lado, la grieta es una hendidura longitudinal que atraviesa por completo el material, siendo ésta una fisura muy profunda y que afecta a la totalidad del material.

Combatirlas a tiempo será aconsejable para que no se formen otro tipo de patologías. Las grietas pueden ocasionar humedades que se reflejarían en el interior de la casa, además de debilitar la propia fachada con su crecimiento, en el caso de no actuar para repararlas.

grieta fachada vivienda

De todas formas, es importante saber que en ocasiones es recomendable no actuar en ellas ya que pueden tratarse de lo que algunos profesionales denominan “grietas/fisuras vivas”, es decir, que están en movimiento y aunque se repararan, las grietas/fisuras volverían a salir de nuevo. Si están “vivas”, solo se actúa sobre ellas para parar su movimiento, sino es necesario porque no llevan peligro se las deja hasta que, siguiendo la metáfora, se convierten en “grietas/fisuras muertas”, es decir, paradas.

De todas formas, incluso para algunos profesionales puede ser complicado saber si se trata de una grieta o una fisura. Es por esto que, si no es posible diferenciar entre grietas y fisuras, aconsejamos la ayuda de un profesional cualificado para que resuelva la duda y sepa mejor como actuar contra esta patología.

En caso de tratarse de una fisura

Como ya hemos comentado, las fisuras solo afectan a la superficie, con lo que podemos tratarlas nosotros mismos. Para ello, se puede empezar agrandando mínimamente la grieta para formar una cuña que nos deje más espacio para poder aplicar mejor el material que se vaya a utilizar para tapar la grieta. Después será aconsejable humedecer la zona de actuación con tal de que el material pueda adherirse mejor a la superficie. Teniendo el material reparador preparado (podemos utilizar una resina epoxi, por ejemplo) lo aplicamos sobre la superficie con la ayuda de una espátula.

Una vez se haya secado, será necesario lijar la superficie para conseguir que quede lisa y al mismo nivel que la pared. Para terminar, se puede pintar con tal de que quede en la misma tonalidad que la pared en la que estaba localizada la fisura.

Pintar pared

En caso de que la fisura vuelva a salir más adelante, sería recomendable contactar con un técnico o profesional especializado para conocer el origen de la fisura, ya que sea un síntoma de que hay problemas estructurales que afectan a nuestra vivienda.

En caso de tratarse de una grieta

En este caso, será necesario contactar directamente con un profesional cualificado. Para ello recomendamos comparar presupuestos con tal de conseguir un mejor precio y, de esta forma, al menos poder ahorrar en el desarrollo de la obra o la inspección de la vivienda.

En este caso se trataría de una inversión ya que, con el paso del tiempo, el deterioro podría ser mayor o, incluso, irreparable.