19 febrero 2016

El sueño de tener una casa ideal, alimentado muchas veces por los reportajes de las revistas de decoración, no es fácil aplicarlo en nuestro propio hogar. Y por lo general sucede que no estamos a gusto con la organización de las habitaciones, con su estética o con sus acabados, y tomamos la determinación de acometer una reforma integral de la casa con todo lo que ello supone.

Una vez decidida la reforma vivienda, hay una serie de cuestiones muy delicadas que conviene no pasar por alto para evitar imprevistos desagradables. Entre otras, prestaremos atención a las siguientes:

1.  Antes de comenzar la obra, hemos de tener las ideas muy claras de lo que queremos hacer, con qué medios y recursos contamos y hasta dónde queremos llegar. Además si se trata de una reforma integral, desde que nos decidimos por hacer la reforma hasta que se finaliza pasarán varios meses, así que tenemos que pensar bien cómo abordar el tema.

Estudio

 

2.  No se trata sólo de saber en qué va a consistir la reforma que queremos acometer en este momento, si no también, de tener miras a largo plazo para prever detalles que pudieran influir en usos diferentes de las estancias en un futuro. De esta forma conseguiremos una reforma que perdure en los años.

3.  Una vez estructurada una idea global y sabiendo qué necesitamos, y qué queremos,  lo siguiente es tratar de buscar una adecuada distribución de los espacios. Para ello es fundamental contar con un arquitecto que es la persona más idónea para visualizar el espacio y dar la mejor distribución en base a las necesidades concretas que le trasmitamos. Algunas empresas de reformas cuentan con este perfil en la propia empresa, que sin que cueste más, se incorpora como parte de su propuesta, al igual que la elaboración del presupuesto.

Fuente: Reformadissimo.es

Fuente: Reformadissimo.es

4.  Para el tema de los acabados debemos tener una idea antes de pedir presupuestos. Estamos hablando de suelos, grifería, ventanas, mobiliario de cocina y baño… Ya que nuestra decisión determina en gran medida el presupuesto final de obra. No obstante, aquellos a quienes encarguemos el proyecto de nuestra reforma deberán ser capaces de adecuar los materiales elegidos por nosotros en el presupuesto que confeccionen.

5.  En este aspecto, lo más prudente es barajar ofertas de dos o tres empresas para tener un abanico que permita sopesar cuál merece más confianza. Debemos asegurar que todos los presupuestos incluyan idénticas referencias en cuanto a diseño y calidades, para poder comparar en igualdad de condiciones. Puede suponer una gran ventaja realizar unas mediciones previas sobre las que cada empresa proyecte sus condiciones económicas. Además tenemos que tener en cuenta la diversidad de empresas de reformas que existen en la actualidad y por tanto comparar con empresas de similares características.

6.  A un presupuesto de reforma integral deben exigírsele una serie de apartados ineludibles, como demoliciones, albañilería, revestimientos, electricidad, fontanería, carpintería, pintura o climatización. Y por supuesto, contemplará el coste unitario de todas las partidas (ya sea metro lineal, metro cuadrado o unidades), el tiempo previsto de ejecución y la forma de pago pactada. Cuanto más desglosado esté mayor control tendremos en que lo que nos presupuestan incluye todo lo solicitado y además podemos bajar o subir algunas de las partidas según la calidad de acabados que decidamos.

Electricista

7.  No pueden dejarse a la arbitrariedad las marcas, modelos y calidades de los materiales que vayan a emplearse. Tienen que quedar perfectamente detallados y nosotros aprobarlos. Una reflexión al respecto: evitar contemplar solo la parte estética, pues la elección de los materiales es mucho más que eso.

8.  Es imprescindible firmar un contrato de obra donde queden estipuladas las condiciones en cuanto a costes, plazos, calidades y condiciones de pago, estableciéndose cláusulas que penalicen las posibles desviaciones.

9.  Además es fundamental que el equipo que contratemos sea un equipo multidisciplinar, con perfiles diferentes como un arquitecto que es el que me ayudará con los planos, interiorista que me aconsejará sobre los acabados y decoración y muy importante, un jefe de obra arquitecto técnico que sea nuestro contacto durante toda la reforma y que nos coordine a todos los gremios para que no tengamos que hablar más que con el jefe de obra. Esta persona además, será la responsable de llevar un control del tiempo y del presupuesto y de mantenernos siempre informados.

10.  Y por último, no está de más tener un puntual conocimiento de la empresa que va a acometer nuestra reforma. A este respecto, podemos solicitar el seguro de responsabilidad civil y un certificado de la AEAT que demuestre que la empresa está al corriente de sus obligaciones fiscales.

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