11 febrero 2015

El fuerte olor que desprenden las pinturas y que obliga a abrir puertas y ventanas ¿es perjudicial para la salud? El aumento de enfermedades en la población como el cáncer o ciertas afecciones del sistema nervioso central, cuyas causas en muchos casos están aún por desvelar, ha llevado a investigadores de todo el mundo a analizar la composición y toxicidad de los productos que rodean la vida cotidiana. Entre estos objetos de estudio se encuentran las pinturas y barnices, en las que se hallan compuestos orgánicos volátiles (COV), metales pesados y formaldehídos, todas ellas sustancias que pueden afectar a la salud.

 

Las pinturas plásticas y los compuestos orgánicos volátiles

Los compuestos orgánicos volátiles (COV) son todos aquellos hidrocarburos que se presentan en estado gaseoso o que son muy volátiles a una temperatura ambiente normal. Esto significa que, a temperatura ambiente, cualquiera de estas sustancias puede ser respirada.

Según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, dentro de esta categoría se engloban más de un millar de compuestos, muchos de los cuales poseen una elevada toxicidad. Entre las clases en las que se pueden clasificar los COV según su peligrosidad se encuentra la de compuestos extremadamente peligrosos para la salud y compuestos que pueden causar daños significativos al medio ambiente.

Las pinturas plásticas que se utilizan habitualmente para pintar viviendas contienen, en la mayoría de casos, uno o más de estos compuestos, con sus consecuentes daños nocivos para la salud. Las propiedades tóxicas dependen de cada compuesto y de las condiciones de exposición, pudiendo causar reacciones alérgicas o mareos en exposiciones a corto plazo, así como lesiones neurológicas y otros efectos psiquiátricos como irritabilidad, falta de memoria o dificultad de concentración en exposiciones más prolongadas.

 

La alternativa: las pinturas naturales

Sabiendo lo perjudiciales que pueden llegar a ser estas pinturas plásticas para la salud debido a su contenido en COV, formaldehído y metales pesados, es evidente que el principal beneficio que tienen las naturales es la ausencia de estas sustancias nocivas en su composición.

Las pinturas naturales están compuestas principalmente a base de aceites vegetales, óxidos de metales y otros derivados de origen mineral o vegetal, lo cual las hace biodegradables y respetuosas con el entorno. Otra de las características de este tipo de pinturas es que permiten la transpiración de los materiales que recubren, previniendo la aparición de humedades, grietas y desconchones.

En conclusión, se trata de pinturas que no poseen sustancias dañinas, protegen el medio ambiente, favorecen la transpiración y además tienen una gran perdurabilidad. De hecho, las Cuevas de Altamira, con más de 13.000 años de antiguedad, están pintadas a base de óxidos de hierro y carbón vegetal.

 

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