La luz del sol permite realizar las tareas diarias con mayor facilidad, hace los espacios más amplios, atractivos y vitales, sin tener que gastar energía. Potenciar la luz natural dentro de la vivienda es mucho más fácil de lo que parece…

Los elementos estructurales y la distribución
Iluminar con luz natural los espacios interiores mediante la instalación de claraboyas o mediante cables de fibra óptica es sencillo si se dispone de presupuesto para ello. Si, por el contrario, las obras no son una opción, se puede intentar integrar estancias con poca luz en otras más luminosas mediante la eliminación de tabiques de manera total o parcial. De esta forma, por ejemplo, una cocina oscura puede llegar a formar parte de un comedor con mucha luz, compartiendo iluminación natural.

Una forma de aprovechar la luz solar es destinar las zonas del hogar con más iluminación natural a aquellas tareas que necesiten más luz como coser, estudiar… Aunque, a la hora de distribuir los diferentes espacios, se debe tener cuidado con los reflejos o destellos directos que la luz pueda producir en superficies como pantallas de televisión u ordenadores.

 

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Foto: Alvhem

Aprovechar al máximo la luz solar pasa por evitar que cualquier mueble interrumpa el paso de la luz natural. Lo ideal es optar por muebles bajos, ya que dan amplitud al espacio y permiten una mejor distribución de la luz. Si son altos, lo ideal es que estén pegados a las paredes, nunca delante de ventanas o cristaleras. Por su parte, las estanterías sin fondo absorben menos luz, haciendo más luminosa la estancia.

Las puertas opacas de madera absorben gran cantidad de luz en el espacio. Sustituirlas por otras de cristal (o con cristal), posibilita que la luz del sol rebote y fluya de una estancia a otra. Si, además, son correderas, se evita cortar el paso de la luz y crear recovecos oscuros al abrirlas. Otra opción, son las puertas blancas o de maderas claras, que ayudan a ganar luminosidad sin renunciar a la intimidad.

Las ventanas altas generan una iluminación mucho más uniforme, pero no todo el mundo dispone de ellas. Sin embargo, otra opción mucho más económica es pintar los marcos de blanco o tonos claros. Además, si son del mismo color que las paredes, los exteriores ganarán protagonismo, creando una estancia mucho más luminosa. En ocasiones, un cambio de cristales también puede ayudar a ganar luminosidad.

 

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Foto: Ikea

Los colores: revestimientos, muebles, textiles y complementos
El blanco, los tonos neutros y los amarillos generan estancias mucho más luminosas. Lo mismo sucede con los tonos suaves y pasteles, que otorgan claridad y sensación de amplitud al espacio. Optar por techos de blancos o de colores más claros que los de las paredes aportará sensación de altura y una imagen espaciosa y luminosa. Por su parte, los suelos claros y brillantes también reflejan más y mejor la luz. Cerámicas blancas o beiges, mármol claro, parqué en tonos haya y otras maderas con poca veta, resultan perfectos para lograr este objetivo. Si se tienen suelos oscuros, es preferible colocar alfombras blancas y de otros tonos luminosos, y materiales naturales, que den luz a la estancia.

A la hora de elegir mobiliario, es preferible decantarse por aquellas piezas de colores como el blanco o las maderas claras, que aportan sensación de ligereza, amplitud y luminosidad a la estancia. Los acabados lacados o brillantes y materiales como el aluminio o el cristal proporcionan reflejos que ayudan a multiplicar la luz por el espacio.

 

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Foto: Alvhem

Tejidos como la gasa, el lino o la organza permiten el paso de la luz sin perder intimidad. Y es que los textiles ideales a la hora de lograr una mayor iluminación natural son aquellos más livianos, de telas claras y poco tupidas. Es importante evitar los grandes estampados, ya que generan estancias más oscuras.

Colocar elementos decorativos en colores claros genera sensación de continuidad y más luminosidad. Pero también, optar por complementos que aporten un toque de color a la estancia, darán protagonismo a la luz dentro del espacio. Si estos, además, están realizados en cristal, lacados o metal ayudan a generar reflejos y a propagar la luz por la estancia. Las plantas con pequeñas hojas verdes, los ramos de flores y los cuadros y fotografías de colores claros también nos ayudan a lograr una vivienda más luminosa.
Los espejos aportan una gran carga decorativa a la estancia y resultan imprescindibles a la hora de multiplicar la luz por el espacio. Colocados frente al paso de la luz solar, la expanden por todo el espacio, iluminando hasta los rincones más oscuros.