Con la vuelta del crédito al sector inmobiliario, aunque con restricciones, comiezan a producirse alianzas entre los fondos internacionales que quieren mover su dinero en el segmento de la promoción residencial  -a la espera de que se consolide la recuperación económica y de la demanda-, y los promotores de toda la vida, que son los que tienen el ‘know how’ del residencial.

El presidente de la patronal de promotores constructores de España (APCE), Juan Antonio Gómez-Pintado, admite que la información disponible sobre estas alianzas es vaga porque el sector sigue siendo “poco transparente” y las cifras escasean.

En medio de esta opacidad, Gómez-Pintado explica que todo empieza cuando los fondos, que manejan “muchísimo dinero y poco personal”, deciden levantar viviendas y “buscan a un promotor que tenga conocimiento profundo del área donde quiere invertir en la construcción de viviendas y que tenga una estructura avanzada“, de forma que pueda reportar semanalmente el estado de las cuentas de gasto, de la obras y, sobre todo, que no arroje dudas sobre buenas prácticas y cumplimiento de la normativa.

Promotoras de mediano y gran tamaño

Gómez-Pintado señala que son las medianas o grandes empresas promotoras las que interesan a los fondos, mientras que el consejero delegado de Aelca, José Juan Martín, precisa que también tienen en el punto de mira promotores con conocimiento de micromercados.

A la hora de poner en marcha una operación, los fondos prefieren apostar por promociones nuevas empezando de cero con su socio. Otra vez, la aversión al riesgo está ahí, y prefieren ir de la mano del promotor desde la compra del suelo.

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“Si les propones una operación tuya, les cabe la duda de si lo que quieres es hacer una operación que piensas que no te va a salir bien y que quieres compartir riesgos”, añade Gómez-Pintado, para apostillar que, al final, la práctica habitual es “localizar un suelo, mostrárselo al fondo, ver si tiene interés, hacer estudios preliminares y ponerse en marcha“.

El consejero delegado de la consultora financiera Irea, Mikel Echavarren, explica que en la mayoría de los casos en los que el promotor se hace cargo de la construcción y comercialización, suele percibir en torno al 3% y al 4% de las ventas.

Además, recibe un porcentaje próximo al 3% del coste de construcción, al tiempo que, en función de tipo de oportunidad, también se establece un incentivo adicional al promotor, una vez que el capital del fondo y del inversor alcance una tasa interna de rentabilidad después de impuestos y financiación predeterminada.

En cuanto a las localizaciones, Echavarren apunta a destinos como Madrid, la Costa del Sol y Málaga ciudad, Islas Baleares, Barcelona y alrededores, y la Costa del Mediterráneo, como los más atractivos para este tipo de alianzas.

“Magnífica oportunidad”

El presidente de APCE cree que se trata de “un modelo que ha venido para quedarse”. “Los fondos tienen un horizonte de 5 ó 7 años en los que tienen que recuperar la inversión y si las cosas fluyen con normalidad se quedarán”, añade.

En opinión de Martín, “no hay relaciones continuas de momento, pero es algo que irá cada día a más” porque “la financiación bancaria seguirá apoyando, pero hay una inversión inicial de los proyectos que la banca nunca pondrá”.

En adelante, el consejero delegado de Aelca cree que también tendrán lugar “relaciones duraderas” entre promotores y fondos, pero cree que sólo se producirán en el caso de aquellos promotores que tengan una visión de todo o casi todo el mercado nacional.

Para Echavarren, se trata de una “magnífica oportunidad” para que aquel promotor que no haya salido perjudicado de la crisis pueda diversificar sus recursos y multiplicar su capacidad, con vistas a recomponer parte de su capital en unos años mediante la participación de las ganancias.