27 febrero 2015

Las socimis se han convertido en las grandes protagonistas del mercado inmobiliario español, artífices de algunas de las operaciones más sonadas durante 2014. Lar España, Merlin Properties o Hispania son algunos de los principales exponentes de este mercado y pioneros en ganarse la confianza de los inversores. De hecho, Merlin cuenta en la actualidad con una capitalización bursátil superior a los 1.400 millones de euros, casi comparable con los más pequeños del Ibex35. Pero hay más: Unibail-Rodamco, Entrecampos Cuatro, Promorent o Axia Real estate.

Las socimis son un nuevo instrumento de inversión inmobiliaria y un camino de entrada para inversores españoles y extranjeros. Cuentan, también, con algunos aspectos muy atractivos: fiscalidad, liquidez y regulación, además de control desde la CNMV. Ingredientes muy relevantes en un mercado al que, muchas veces, se le ha tachado de falta de transparencia.

 

Inversor particular

Si bien es cierto que este instrumento de inversión ya existía, a finales de 2012 el Gobierno decidió dinamizarlo para que pudiesen entrar particulares, mediante la compra de acciones de estas sociedades en el mercado bursátil.

 

Gestor de confianza

La nueva regulación de estos instrumentos financieros los hace más transparentes. De hecho, la obligatoriedad de repartir dividendo entre sus accionistas y la transparencia son los aspectos más valorados. Cualquier inversor puede comprar acciones de estas sociedades, ya que cotizan en un mercado regulado que proporciona mayor seguridad. El hecho de repartir dividendos evita en un futuro que estas sociedades se conviertan en mastodontes ingobernables. Es una manera de que tengan un crecimiento lógico y saneado, lo que beneficia a sus inversores.

 

¿Qué aportan al mercado y cuál es su esencia?

Estas sociedades arrastran positivamente al sector inmobiliario en todas sus vertientes: inyectando liquidez, engrasando unas máquinas que llevan unos años oxidadas y ayudando al saneamiento de las empresas. Su esencia se centra en la inversión en inmuebles destinados, en un porcentaje elevado, al arrendamiento. Al menos el 80% de sus activos deben ser inmuebles dedicados al alquiler o participantes en otras Socimis y deben permanecer, como poco, 3 años en el activo de la empresa. Un revulsivo para el alquiler con la profesionalización del mismo.

 

Precios competitivos

Han llegado en el mejor momento para comprar activos de calidad (residencial, oficinas, hoteles…) a precios muy competitivos y en un momento alcista del mercado. Ingredientes que permiten dar rápidos dividendos, a juzgar por la buena evolución bursátil que están teniendo. Es más, algunos expertos del sector vaticinan que, en diez años, estas compañías estarán en el Ibex y dejarán el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) o el Mercado Continuo.

 

Incluso para el departamento de análisis de Banco Sabadell, firmas como Hispania, Lar España o Merlin están entre las apuestas inmobiliarias en bolsa, ya que las considera una oportunidad para apostar por la recuperación del inmobiliario en el parqué. De hecho, cree que en los próximos tres años los precios de los activos de patrimonio en renta de estas compañías crecerán a doble dígito.

En general, los grandes inversores, tenedores de inmuebles y ‘family office’ han detectado que es el momento de dar luz verde y poner en el MAB o en el Mercado Continuo parte de su patrimonio inmobiliario y ampliarlo con la venta de sus acciones.

 

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