29 marzo 2016

El 89% de los inversores asegura tener un interés alto o muy alto por invertir en el mercado inmobiliario español, aunque entre los condicionantes a corto plazo sitúan la incertidumbre política, la fuerte competencia y la escasez de producto, según la segunda edición de la encuesta realizada por la firma de servicios profesionales inmobiliarios JLL junto al IESE.

El estudio, que recoge una encuesta realizada a más de 100 inversores inmobiliarios de referencia, tanto nacionales como internacionales, muestra que más de la mitad de los encuestados (53,5%) asegura que sus planes para España pasan por llevar a cabo inversiones de hasta 100 millones de euros, frente a un 46,6% que buscan inversiones superiores a los 100 millones de euros.

En cuanto al tipo de activos, el 53% de los inversores escoge las oficinas de Madrid y Barcelona como el producto más deseado, seguido por los activos logísticos, que despiertan el interés del 46% de los participantes y los centros comerciales, que se sitúan en tercera posición (44%). No obstante, se trata de un tipo de activos no aptos para todos los perfiles de inversores debido a la intensa gestión que requieren, según precisa el informe.

Por detrás de este top 3, un 41% de los inversores escoge los locales comerciales y los hoteles como productos más interesantes. Además, un 38% asegura tener previsto invertir en activos residenciales y un 31% en suelo, lo que convierte otra vez los desarrollos y la compra de suelos finalistas como uno de los objetivos apetecibles para los inversores.

Centro Comercial

 

El estudio destaca el papel que juega la rehabilitación, reformas y reposicionamientos entre los planes a corto y medio plazo de los inversores. El 79% de los encuestados asegura que va a llevar a cabo algún tipo de obra para revalorizar sus inmuebles, ya que la mayor parte considera que una parte muy pequeña de su cartera podría considerarse de Grado A.

Este 79% se divide entre los que tienen previsto hacer una rehabilitación integral de aquellos activos que no sean Grado A para mantenerlos en su cartera (43%) y los que lo hacen con el objetivo de vender después (36%). Entre los motivos de este interés, los inversores apuntan a que los activos, a igualdad de ubicación, sufren un castigo en las rentas frente a inmuebles de mayor calidad.

Incertidumbre política y fuerte competencia

Los inversores señalan como principales condicionantes a su inversión la incertidumbre política, la fuerte competencia, la escasez de producto y los elevados precios que derivan de esta situación, y piden un marco regulatorio claro, transparencia en los procesos y reglas fáciles de entender con el fin de agilizar las gestiones.

Por otra parte, la mayoría de los inversores se decanta por la compra directa de activos (41%), bien en rentabilidad o para promover, frente a la inversión indirecta (14%), y dos de cada tres inversores considera un plazo de inversión de siete años.

La operación típica de inversión más apetecible, es de un volumen de entre 30 y 100 millones de euros, y la compra simultánea con financiación es cada vez más frecuente. El 26% de los inversores en producto ‘core’ aceptaría rentabilidades inferiores de entre un 3% y un 5%.

rehabilitación, reformas

En cuanto al nivel de riesgo, un 54% de los inversores asegura buscar activos a los que poder añadir valor, optando por activos con desocupación o para reestructurar, frente a un 33%, con perfil ‘core’, que busca un producto sin riesgo de construcción ni de alquiler.

Asimismo, comienza a verse apetito inversor por el desarrollo de promoción inmobiliaria, tanto a nivel residencial como terciario.

Por otro lado, el informe señala que a corto plazo no hay una voluntad claramente desinversora, sino que la mayoría está buscando aprovechar la subida de las rentas prevista antes de vender, lo que no se estima que ocurra antes de unos 18 meses hacia delante; y aquellos que contemplan desinvertir lo harían preferiblemente en centros comerciales (15%) y residencial (14%).

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