18 marzo 2016

Si quieres alquilar una vivienda lo primero es revisar si legalmente puedes hacerlo. Necesitas asegurarte de que dispones de los papeles de la escritura, de que actualmente el piso no se encuentra ocupado o arrendado por otra persona, de si dispones de certificado energético y si se encuentra en buenas condiciones de habitabilidad.

Por lo tanto los trámites técnicos necesarios son el certificado energético y la cédula de habitabilidad. El certificado es necesario desde el 1 de junio de 2013 a nivel nacional tanto para incluir la calificación en la publicidad de la vivienda, cómo para realizar los trámites de venta y alquiler.

El Real Decreto 235/2013 obliga a que la calificación de eficiencia energética de una vivienda sea incluida en toda oferta, promoción y publicidad dirigida a venta o arrendamiento de una vivienda.

La cédula de habitabilidad es un documento administrativo que acredita que la vivienda cumple las condiciones mínimas para que pueda ser destinada a uso residencial. Se regulación depende de las Comunidades Autónomas, y en algunos casos incluso de los Municipios, por lo que dependiendo de dónde se ubique tu vivienda te hará falta o no.

En algunas Comunidades Autónomas además de obtener la cédula de habitabilidad, es un requisito tener la Licencia de Primera Ocupación para alquilar una vivienda. Es un acto administrativo que verifica que la construcción se adapta a su uso permitido y a lo autorizado en la licencia de obras.

 

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Antes de anunciar la vivienda para alquilar y empezar con las visitas, asegúrate de que todo está limpio y ordenado. Es importante intentar arreglar los desperfectos antes, pintarla si es necesaria e incluso cambiar algún mueble viejo o en mal estado.

Además antes de anunciarla tendrás que pensar en el precio que le vas a poner. Para esto estudia el precio de mercado y compara con otras viviendas de características similares, o puedes pedir una valoración inmobiliaria a un profesional para saber el precio real de la vivienda y el precio medio a cobrar mensualmente.

Ten en cuenta que a pesar de que la vivienda te traiga un beneficio mensual con el ingreso del alquiler, ese piso al mismo tiempo te supone gastos como por ejemplo: una hipoteca si aún lo estás pagando, la comunidad de vecinos y las posibles derramas, el mantenimiento general, el impuesto de Bienes e Inmuebles, y el seguro de hogar.

Una vez que este todo preparado realiza unas fotos de la vivienda, intenta que aparezcan todas las habitaciones y en un momento del día que tengan buena iluminación. Si decides contratar una agencia inmobiliaria ellos suelen ocuparse de hacer las fotos, anunciar el piso y enseñarla a los posibles inquilinos.

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Pero si decides alquilarla tú mismo lo mejor para conseguir inquilinos interesados de manera fácil y rápida es anunciar el piso en portales especializados de internet. En el anuncio incluye toda la información básica: localización, precio, características (calefacción, refrigeración, tipo de suelo, ventanas, etc.), aspectos importantes de la comunidad y del barrio.

Una vez que encuentres al inquilino adecuado verifica su solvencia con la última nómina, o también puedes pedir un aval bancario o un seguro. Junto a los primeros pagos deberías cobrar al inquilino una fianza. El siguiente paso es redactar el contrato privado de alquiler, y una vez firmado inscribirlo en el Registro de la Propiedad. Esto no es un paso obligatorio, pero se aconseja para mayor seguridad.

Si al realizar el alquiler tienes alguna duda puedes leer la Ley de Arrendamientos Urbanos vigente. O leer otros posts de este blog en el que se trata el tema.

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