4 marzo 2016

Sanciones fiscales, pérdida de deducciones y pago de los intereses por la sanción son algunos de los inconvenientes que tiene no declarar a Hacienda el alquiler de una vivienda.

La empresa Alquiler Protegido ha elaborado una lista con los problemas más habituales que se puede encontrar el propietario si decide no declarar los ingresos procedentes del alquiler de una vivienda.

Dentro del mercado de alquiler de vivienda aproximadamente un 28% de los mismos no se declara a Hacienda, lo que constituye un fraude a la administración, además de poder ser fuente de serios problemas tanto para el inquilino como para el propietario.

El tratamiento fiscal de los rendimientos obtenidos del alquiler de vivienda es uno de los que cuentan con mayores beneficios de todas las rentas que gravan el impuesto del IRPF, por lo que no respetar la legalidad conlleva la pérdida de beneficios fiscales, sanciones y pago de intereses que a la larga no compensan esta actuación fraudulenta.

Alquiler Protegido destaca como primer problema la consistencia del compromiso de actuación fraudulenta entre el inquilino y el propietario, dependiendo ambos de que la otra parte finalmente no declare el arrendamiento.

“Estos acuerdos al final siempre se rompen y en el 80% lo hacen por el lado del inquilino, que sí encuentra ventajas fiscales a la hora de deducir el importe del alquiler y por ello, declara ante la agencia tributaria ser inquilino, quedando el arrendador en manos de la Agencia Tributaria que ahora sí podrá, en su lucha contra el fraude, localizar de forma rápida el desajuste”, explica.

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Las posibles deducciones que se puede aplicar el inquilino dependen de que el propietario haya declarado el mismo. Tanto en el caso de un contrato verbal como escrito, y en el supuesto de que el propietario se niegue a su declaración, el inquilino siempre puede acudir a la vía judicial, hacer una petición formal al propietario de la documentación para poder hacer por sí mismo la declaración o solicitar una inspección tributaria.

Pérdidas de beneficios fiscales

El segundo de los problemas a los que se enfrenta el propietario es la pérdida de los beneficios fiscales, a lo que habrá de añadirse la sanción correspondiente.

Actualmente el arrendador se beneficia de una reducción del 60% sobre los rendimientos netos positivos obtenidos por el arrendamiento de vivienda. Tras la comprobación por la administración de la falta de declaración de dichos ingresos, se abrirá un expediente sancionador al propietario por ocultación de ingresos y al inquilino por solicitar la devolución de importes indebidos en caso de que este hubiera solicitado una desgravación fiscal.

El propietario, perderá los beneficios fiscales, además tener que abonar lo correspondiente al importe total de los rendimientos “descubiertos“, junto a los intereses desde la fecha de alquiler de la vivienda y una multa que varía en función de la gravedad del hecho.

Otro de los problemas a los que se enfrenta el arrendador clandestino es que no podrá hacer valer las reclamaciones oportunas al inquilino, por ejemplo por desperfectos que se haya podido producir en el inmueble, o por impago rentas o suministros.

Al no existir un contrato y sin declaración de ingreso por alquiler no existe ninguna prueba documental siendo mucho más complicado probar la relación contractual.

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