Uno de los puntos que introdujo la nueva Ley del Alquiler, que entró en vigor el pasado junio, es la posibilidad de que el inquilino pueda deducirse de la renta mensual las obras de mejora realizadas en la vivienda, siempre que el propietario esté de acuerdo. Esta opción hace el hecho de alquilar resulte mucho más atractivo, pudiendo personalizar los espacios al gusto (o casi) del arrendatario. Pero, ¿hasta dónde se puede hacer reformas en este nuevo hogar?

Hacer obras un piso de alquiler puede ser un arma de doble filo para el propietario y para el inquilino, ya que estos se deben ponerse de acuerdo en qué tipo de obras a realizar y el presupuesto de estas. Pero, ¿y si no se produce ese acuerdo?

Personalizar el espacio no requiere necesariamente meterse en pesadas obras, tan sólo se tienen que llevar a cabo ciertos cambios que se puedan revertir, bien cuando el inquilino se canse de ellos, bien cuando decida cambiar de residencia. Habitualmente, no suele haber problema con que se hagan las modificaciones siempre y cuando la vivienda se quede tal y como se la encontró el inquilino cuando firmó el contrato.

 

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Foto: Bricomanía

Paredes
Una de las modificaciones más típicas es la de las paredes. Pintura, papel pintado, vinilos y cenefas ayudarán aportarán color o textura a las paredes de las diferentes estancias. Todas ellas, además, permiten que volver atrás y dejar la superficie tal y como estaba en un principio, si es necesario.

Muebles

Armarios empotrados, mobiliario de salón, cocina o de baño… A veces el que alquila el piso se encuentra con una vivienda amueblada o semiamueblada cuyo estilo no se adapta al suyo. Algunos propietarios ofrecen la posibilidad de quitar algunos de los muebles pero, si no es así, siempre se puede optar por recubrir con papeles vinílicos las puertas o los interiores de estos. De esta forma se les puede cambiar el color o el estilo sin estropearlos, pudiendo dejarlos luego tal y como se encontraron. Otra opción más sencilla puede ser la de cambiar los tiradores de armarios, cómodas y mesitas de noche siempre que se adapten a los agujeros ya hechos. Esta es, sin duda, una forma económica y rápida de renovar el mobiliario, apta hasta para los más patosos.

 

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Foto: Bricomarkt

Suelos

Hoy en día, el mercado ofrece diferentes posibilidades de suelos autoinstalables que no requieren la realización de obras. Es el caso de la tarima flotante de click, cuya colocación la puede llevar a cabo el propio inquilino sin necesidad de quitar el suelo actual. También existe la posibilidad de colocar suelos vinínilos, que cambien la textura o el color del suelo original, entre otras alternativas.

Puertas

Cambiar las puertas o pintarlas, ya sea de las habitaciones, armarios o muebles de cocina y baños, requiere, sí o sí, un acuerdo con el propietario. Sin embargo, siempre se puede hacer que éstas cambien de color y/o textura mediante el papel vinílico. Si sólo se les quiere dar un toque diferente, basta con cambiar los pomos, manetas o tiradores, una opción sencilla y rápida que permite cambiar el estilo de habitaciones o muebles.

 

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Foto: Archivo

Iluminación
El hecho de crear nuevos puntos de luz o mover los ya existentes no tiene por qué significar realizar obras. A veces, basta con una canaleta y un alargo de cable para pasar de una luz de pared al techo. Además, también se pueden cambiar los interruptores por unos modernos o de aspecto clásico, según interese. Sustituir las lámparas o bombillas por otras que se ajusten más a las necesidades específicas del inquilino, es una forma de variar la iluminación de la casa sin mucho esfuerzo.