La crisis ha conseguido que muchos mitos sobre la economía española se hayan venido abajo. Y la mayoría de ellos están relacionados con la vivienda. Hace tan solo cinco años frases como “alquilar es tirar el dinero”, “comprarse un piso es la mejor inversión” o “la vivienda es un valor seguro” eran lemas sagrados para la mayoría de la sociedad española.

No había cabida para la discusión. A quien era partidario del alquiler, pese a tener posibilidades de poder acceder a una casa en propiedad en un contexto económico favorable, de crédito fácil y con revalorizaciones del precio de la vivienda que parecían no tener fin, se le veía como una especie en extinción.

La crisis económica ha dado la vuelta a esta realidad. Ante la restricción del crédito por parte de los bancos, los altos índices de desempleo, la inestabilidad laboral y la pérdida de poder adquisitivo que hemos sufrido los españoles en los últimos años, cada vez más gente se decanta por el alquiler ante la imposibilidad de acceder a la compra de un inmueble. A estos motivos hay que sumar la desaparición de las desgravaciones fiscales para la adquisición de una vivienda, la subida de los impuestos que la gravan y la creencia de que los precios van a seguir bajando.

Aunque las últimas cifras oficiales disponibles señalan que un 17% de los españoles vive de alquiler, un reciente estudio realizado por fotocasa eleva este porcentaje al 19,3%. Pero lo importante no es solo que cada vez más gente alquila, sino que la percepción sobre esta forma de vida es cada vez más positiva entre los españoles.

Nuestros datos revelan que pese a que somos un país con una fuerte cultura de la propiedad, los partidarios de arrendar una vivienda se han multiplicado por tres desde 2011 y solo cuatro de cada diez ciudadanos considera que alquilar es tirar el dinero. Además, casi la mitad de la población piensa que con el actual nivel de precios compensa más alquilar que comprar.

España es y seguirá siendo un país de propietarios, pero no podemos seguir a la cola de Europa en alquiler. Un 30% de la población de la UE vive en régimen de arrendamiento, porcentaje que se eleva a tasas del 47% y 38% en Alemania y Francia.

El retraso con respecto a nuestros vecinos europeos refleja el potencial que puede tener este mercado en nuestro país. Sobre todo ahora que la crisis ha abierto la mentalidad de los españoles hacia esta forma de vida y ha generado una demanda social que irá en aumento mientras persista la restricción del crédito y los ciudadanos no perciban en sus bolsillos los signos de recuperación que apuntan algunos datos macroeconómicos, algo que tardará unos años.

Si queremos tener los niveles de alquiler propios de un país desarrollado, es necesario sentar las bases para que este mercado despegue de una vez por todas en España.

 

Oportunidad-del-alquiler_2

Y ahora es el momento. Se han dado algunos pasos en el último año, como la nueva Ley de Alquiler o la reciente reforma de la normativa que regula las Socimi, entidades dedicadas a la gestión de carteras de viviendas en alquiler. Pero todavía se necesita más.

Mayores desgravaciones fiscales para los inquilinos de forma que compense más alquilar que hipotecarse, pero también para los propietarios que saquen al mercado sus inmuebles. Y sobre todo, recuperar las ayudas para colectivos como los jóvenes, que solo pueden acceder a la vivienda a través del alquiler, medidas que se deben poner ya en marcha.

Ahora es el momento. Lo más difícil, el cambio de mentalidad en un país de propietarios, se está produciendo. Y eso coincide con que España vuelve a despertar el interés de los inversores internacionales y con la imperante necesidad de los bancos de desprenderse del negocio inmobiliario.

Comprar activos inmobiliarios para alquilarlos puede resultar atractivo para el capital extranjero, a la vez que puede ser la vía para dar salida al abultado stock de viviendas, lo que aliviaría los balances de las entidades bancarias. Por otro lado, una generalización del alquiler puede fomentar la movilidad laboral y reducir nuestros altos índices de desempleo.

Artículo de Beatriz Toribio, responsable de estudios de fotocasa, para Cinco Días