25 marzo 2015

Respetar las cláusulas pactadas en el contrato y seguir unas reglas básicas de convivencia con los vecinos resulta imprescindible para que arrendatario y arrendador disfruten sin problemas del alquiler. De hecho, el hecho seguir esas normas puede ayudar a conseguir una rebaja en el precio de la renta, pero ¿qué hace el buen inquilino para serlo?

 

1. Paga cuando debe y no se retrasa nunca con el pago de la renta
El inquilino debe pagar en los plazos estipulados la mensualidad acordada. De no ser así, pasado el mes de impago, el arrendatario se arriesga a una sentencia de desahucio.


2. Negocia en los momentos clave como la firma del contrato o el de la actualización de la renta y no intenta “regatear” el resto del tiempo
La renta solo puede actualizarse de manera anual, en los términos pactados por ambas partes.


3. Cuida la vivienda como si fuese suya
De otra forma, puede perder la parte o totalidad de la fianza, dependiendo a lo que asciendan los daños.


4. Realiza mejoras con el consentimiento del propietario
Estas, además, le pueden suponer una rebaja en el precio del alquiler, siempre que se hayan pactado con anterioridad con el propietario. Las obras nunca pueden afectar a la estabilidad o la seguridad de la vivienda.


5. No hace ruido ni tiene problemas con el resto de vecinos

El artículo 27.2 de la Ley de Arrendamientos Urbanos contempla la realización de actividades molestas como una de las causas de resolución del contrato, por lo que, agotada la vía del diálogo con los inquilinos, el propietario puede dar por finiquitado el contrato de arrendamiento.


6. Repara los desperfectos causados por malos usos

Siempre que los desperfectos se deban a un mal uso los gastos corren a cargo del inquilino. Si se determina que los daños o averías se deben a la antigüedad del objeto o aparato, la reparación o su sustitución corresponde al arrendador.


7. Cumple con el tiempo de contrato estipulado

Aunque el inquilino puede anular el contrato a partir de los 6 meses, siempre y cuando avise al arrendador con una antelación mínima de 30 días, si se indica en el contrato, el propietario puede reclamar la cantidad equivalente a una mensualidad de la renta por cada año que falte por cumplir, inquilino se va antes de finalizar el contrato.


8. Deja la vivienda tal y como estaba antes al finalizar el contrato de alquiler

El propietario puede reclamar la parte proporcional de la fianza si el arrendatario ha realizado daños en el inmueble, no por el uso normal del mismo si no por un mal uso imputable al inquilino


9. Paga los suministros y otros gastos cuando le corresponde

Los gastos de agua, luz y gas, entre otros, correrán a cargo del inquilino, siempre y cuando el contrato no indique que es el propietario el que pagará estos recibos.


10. Mantiene buena relación con su casero

Y el casero con el inquilino, por supuesto. Y es que, como dice el refrán, “dos no discuten si uno no quiere”. Si cada uno pone de su parte, seguro que el alquiler resulta mucho más beneficioso para todos.

 

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