Obligaciones de las dos partes
Tanto acreedor como propietario poseen unos derechos determinados que garantizan la compra. Sin embargo ambos deben hacerse cargo de una serie de responsabilidades para que el proceso pago no sufra alteraciones.
La firma de una hipoteca supone un compromiso para las dos partes que intervienen en ella: acreedor y propietario o deudor. Ambos deben hacerse cargo de una obligación común: hacer público el contrato y ejecutar su inscripción registral. Sin embargo, para garantizar un proceso eficaz, ambos deben responder a sus obligaciones. Echemos, pues, un vistazo a las de cada uno.
Del prestatario o deudor
Las obligaciones de la persona que solicita el préstamo y lo firma se pueden resumir en dos: