Compra de vivienda usada a través de intermediarios

Su presencia no tiene por qué ser necesaria en el proceso de adquisición
de una casa, pero ahorra al cliente más de un problema.
La tarea de buscar casa no es fácil, sobre todo si queremos dar con el hogar
de nuestros sueños; y más aún si acotamos el radio y nos movemos
entre viviendas usadas. Para echarnos una mano están los intermediarios:
los llamados agentes inmobiliarios.
Es cierto que la adquisición se podría hacer directamente al vendedor
del inmueble; sin embargo, el agente tiene a su disposición una variada oferta
que puede facilitarnos la labor de dar con la casa ideal.
Sepamos con quién negociamos
A pesar de todo, conviene al comprador tener en cuenta una serie de factores para
garantizarse una compra segura y bien hecha:
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Es posible que el intermediario no posea ningún título ni pertenezca
a un Colegio oficial; de el Real Decreto-Ley 4/2000 de Medidas Urgentes de Liberalización
en el Sector Inmobiliario y Transportes señala que no es necesario. Sin embargo,
es una garantía para el comprador que el agente esté inscrito en el
Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria.
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Conviene
también saber, si es posible, la cantidad y el modo en que el intermediario
cobrará su comisión: no olvidemos que la intervención del agente
en el proceso de compra la encarecerá. Estar en posesión de estos
datos permitirá al comprador saber el valor real de la casa que va a adquirir
así como el precio por el que finalmente se escriturará y su influencia
a efectos tributarios y arancelarios (notaría, registro y gestoría).
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Y, ante
todo, transparencia informativa: el conocimiento de lo anterior debe sumarse a los
documentos que el cliente tiene derecho a consultar (nombre o razón social
y domicilio del vendedor, descripción de la vivienda, datos identificadores
que aseguren la inscripción de la casa en el Registro de la Propiedad, etc.).
Su desarrollo
El proceso
de compra de una vivienda usada a través de un intermediario es muy parecido
al de la compra directa al propietario. Sin embargo, en este caso la cantidad que
se entrega como señal suele ser inferior. En este sentido, habría
que hacer referencia a la presión que acostumbran a ejercer los agentes inmobiliarios
para que los posibles compradores terminen de decidirse: esto puede confundir al
cliente y dar una señal sin tener una financiación asegurada e, incluso,
sin estar seguros de si se la podrán conceder. Por ello, es conveniente cerciorarse
de que nos podrán conceder un préstamo hipotecario por la cantidad
que vayamos a solicitar antes de empezar a entregar dinero.