Entre particulares

La adquisición de una vivienda a un particular requiere tomar una serie de
precauciones que aseguren un proceso limpio y libre de engaños.
La adquisición de una vivienda nueva puede estar dirigida a diferentes fines.
El más común es el de residir en ella, pero no nos podemos olvidar
del factor inversión. Son muchas las personas que compran por invertir, por
lo que no es de extrañar que abunde la venta de este tipo de viviendas. Es
lo que se conoce como seminuevas: casas compradas en las que aún no ha residido
nadie o lo ha hecho durante muy poco tiempo.
Las podemos encontrar en todas partes. El proceso de compra a través de agencia
inmobiliaria es igual o muy parecido al de una vivienda nueva. Sin embargo, la compra
a particulares lleva consigo una serie de precauciones.
Dónde buscar
Hoy en día la tarea de buscar este tipo de viviendas no es muy difícil.
Los anuncios nos bombardean por doquier: además de la prensa especializada
y los anuncios clasificados, estos avisos suelen aparecer en tablones, pegados en
portales e, incluso, en farolas o postes.
Con seguridad
Para ahorrarse problemas, el comprador a particular debe tomar las siguientes precauciones:
-
Comprobar los títulos de propiedad del vendedor, asegurándose de si
existen o no embargos e hipotecas por su parte. Esta información se puede
obtener sin problema en el Registro de la Propiedad.
-
Hacerse con una copia de los estatutos de la comunidad, que se podrá solicitar
tanto a la comunidad de propietarios como al Registro.
-
En este sentido, deberá comprobar si el vendedor está al corriente
en el pago del recibo mensual, ya que de no ser así es al comprador al que
le corresponde pagar.
-
Comprobar
el recibo de haber pagado la última anualidad del Impuesto de Bienes Inmuebles
(la llamada contribución urbana).
No todo es de color de rosa
Si
tomamos la decisión de comprar el que será nuestro hogar a un particular,
gozaremos de la ventaja de ahorrarnos la comisión que cobran los intermediarios
-normalmente establecida entre el 2 y el 5 por ciento.
Sin embargo, este tipo de compra también tiene su lado negativo: tendremos
que prestar más atención y dedicar más tiempo al proceso de
compra, ya que no hay un intermediario que nos ayude a elegir ni nos recomiende
una casa o una zona en concreto. Seremos, así, nuestro propio gestor intermediario
y resolveremos todos los problemas con los que nos topemos.