La amortización de un préstamo

El período de tiempo en el que deberemos responder al pago de nuestra hipoteca es uno de los aspectos que más miramos a la hora de solicitarla. Hoy en día, cuanto más amplio, mejor, pues la cuota es menor. Pero no olvidemos que pagamos más intereses.
A 30, 35 e, incluso, 40 años... Son las hipotecas más solicitadas en la actualidad. Y es que el progresivo aumento del precio de la vivienda hace que estos plazos de amortización se conviertan en lo habitual, relegando a los más agraciados los préstamos a 20 y 25 años. Sin embargo, deberíamos ahondar en los sistemas de amortización más habituales.
La carencia
El mercado obliga a contratar hipotecas a plazos cada vez más altos, pues de este modo las cuotas son más bajas. Sin embargo, los intereses que tendremos que pagar serán más. Ahora bien, el banco establece un período de carencia; es decir, un espacio de tiempo –que a veces es de hasta 5 años- en el que el titular sólo paga los intereses del préstamo.
Sistemas de amortización
Los sistemas de amortización no son más que fórmulas matemáticas utilizadas para calcular la cuota que deban pagar los titulares del préstamo hipotecario.
Los sistemas más comunes son:
- Modelo francés: es el sistema más utilizado y consiste en pagar una cuota mensual fija compuesta por capital e intereses. En este modelo de amortización, la mayor parte de la cuota está destinada durante los primeros años al pago de intereses, dejando una pequeña fracción al pago de capital.
- Capital fijo: este sistema se caracteriza por las cuotas variables de un mes a otro. Esto se debe a que una gran parte de la cuota está destinada al pago del capital, que mes a mes descenderá. El resto va destinado al pago de intereses que también irán descendiendo conforme se amortice el capital y que constituye la parte variable de la cuota.
- Cuotas crecientes: al igual que en el anterior, la cuota mensual se destina al pago de capital e intereses. Sin embargo, en este caso las dos partes son variables –en el modelo anterior el capital era fijo. La cuota que se deba pagar irá aumentando gradualmente de acuerdo con un porcentaje fijado previamente.